Ya no es solo que, según su mánager, Juan Gabriel no murió, sino que está vivo esperando el momento justo para reaparecer, o que el resto de sus hijos todavía pelean con Iván, el heredero universal de “El Divo de Juárez”. Tampoco es si por fin su casa terminará convirtiéndose en museo, o si seguirán apareciendo hijos desconocidos.
Lo más reciente en torno al fallecido cantautor mexicano es que fue espiado por los servicios de inteligencia del gobierno de su país, durante las décadas de los 70 y 80.
Según el diario El Universal de ese país, uno de los más importantes, hay todo un expediente según el cual Juan Gabriel tuvo relaciones íntimas con dos presos, uno de ellos supuestamente asesino. Esto, cuando estuvo en la cárcel de Lecumberri, antes de convertirse en el fenómeno que fue, por acusaciones de robo y vandalismo.
Lo otro que revela el informe fue cuando estaba en pleno auge de su carrera musical,Alberto Aguilera (su nombre de pila) también tuvo una relación sentimental con un alto funcionario de Petróleos Mexicanos (Pemex), la empresa estatal encargada de la explotación de hidrocarburos.
Aunque estas informaciones eran, supuestamente, secretos a voces, nunca se divulgaron públicamente sino hasta ahora. Incluso, podrían haber otras relaciones con personajes polémicos de la sociedad mexicana que aún no se han revelado.
Estas investigaciones también han levantado polémica en México debido al origen de los recursos que se utilizaron para hacerlas. Al provenir de fondos públicos algunos se han preguntado si, realmente, era necesario montarle seguimiento al autor de éxitos como «Hasta que te conocí».
Otros detalles, al igual que los anteriores, sin mencionar la identidad de los involucrada, aseguran que también tuvo un romance con una cantante mexicana. Tampoco queda claro, según la investigación, por qué el organismo de inteligencia decidió hacerle seguimiento a Juan Gabriel.
