Expertos confían en que las licencias individuales permitirán realizar inversiones en la industria petrolera venezolana

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Este viernes 31 de mayo expira la Licencia General 44A, otorgada a mediados de abril por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de Estados Unidos en sustitución de la Licencia General 44, la cual establece un plazo de 45 días para que las empresas liquiden sus operaciones o tramiten licencias individuales para operar dentro de la industria petrolera de Venezuela.

Esa posibilidad de hacer negocios en el país ha hecho que alrededor de 50 petroleras hayan solicitado ante la OFAC licencias específicas, tal y como reveló recientemente el jefe de la Misión de Estados Unidos en Venezuela, Francisco Palmieri.

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 “Hay una cantidad de solicitudes de licencia, creo que entre 20 y 50. Las estamos revisando progresivamente”, aseguró en una entrevista en Efecto Cocuyo. Sin embargo, no mencionó los nombres de los solicitantes ni si serán aprobadas.

Según las orientaciones del Departamento de Estado al Departamento del Tesoro, Washington pretende dar prioridad en la emisión de licencias a empresas con producción y activos de petróleo existentes sobre aquellas que buscan ingresar a Venezuela por primera vez, dijeron fuentes a Reuters hace un par de semanas.

De hecho, a principios de este mes la francesa Maurel & Prom reveló que había recibido una licencia específica -que vence el 31 de mayo de 2026 y había solicitado en septiembre del año pasado- para continuar trabajando en su proyecto de Petro Regional del Lago, en conjunto con Petróleos de Venezuela (Pdvsa).

Luego está la española Repsol, que obtuvo el miércoles pasado una licencia para seguir operando en Venezuela después del 31 de mayo, de acuerdo con fuentes consultadas por Bloomberg. El mismo día que fue revocada la licencia 44, el 17 de abril, la petrolera española firmó un acuerdo con Pdvsa para la extensión del área geográfica de la empresa mixta Petroquiriquire.

Bloomberg también adelantó otros nombres de transnacionales que están haciendo trámites similares, entre ellas, Reliance Industries de la India y la colombiana Ecopetrol.

No obstante, la petrolera británica BP (British Petrolum) señaló la semana pasada -según reseñó Reuters- que las negociaciones con Venezuela sobre el proyecto de gas marino Manakin-Cocuina que se compartirá con Trinidad y Tobago han estado en pausa desde que expiró la licencia 44. Pero no descarta retomar las conversaciones una vez que «pueda hacerlo legalmente».

Aunque existen varias solicitudes ante la OFAC, Dolores Dobarro, exviceministra de Energía y Minas, abogada y asesora en materia de energía, explica que el proceso de otorgamiento de estas licencias “no es sencillo ni mucho menos corto (…) La autorización de licencias demorará su tiempo y va a depender de que se cumplan con lo que exige la administración norteamericana”.

Advierte que, actualmente, Venezuela tiene un escenario más limitado con las licencias individuales: “La licencia general operaba de una manera mucho más sencilla. Las individuales son viables, siempre han estado contempladas en los procesos de la OFAC, pero voceros de la administración norteamericana se han pronunciado en que las mismas están condicionadas a la evaluación de las condiciones caso por caso y al cumplimiento de los aspectos políticos que ellos han mencionado”.

Francisco Monaldi, director del Programa de Energía de América Latina en el Instituto Baker de Políticas Públicas en la Universidad Rice en Houston, es de la opinión de que la OFAC podría otorgar nuevas licencias a otras petroleras para hacer negocios en Venezuela, bajo un esquema similar al de las transnacionales que ya están operando en el país.

“En el caso de Maurel & Prom, esta empresa invertiría en ese campo y la deuda que le debe Pdvsa reducirla y tomar control de la operación y de las exportaciones. Eso se podría repetir con otras empresas como, por ejemplo, Repsol, que ya firmó también un contrato con Pdvsa. Después podría venir Eni, pero todavía no ha firmado un contrato con Pdvsa, al menos que no se haya anunciado públicamente», comentó.

Para Monaldi, también es posible que la OFAC conceda licencias a empresas nuevas que no estaban operando antes en el país. “Un ejemplo podrían ser LNG Energy, Maha y Niustrato, que son empresas más pequeñas que han obtenido participación en empresas mixtas y que, me imagino, están pidiendo una licencia también. Esa sería como la siguiente etapa «.

¿Las empresas serán “muy cautelosas” con las inversiones?

Juan Fernández, asesor petrolero y exgerente corporativo de Planificación Financiera para el Sector Internacional de Pdvsa, recordó que la Licencia General 44 tenía un período de vigencia de seis meses que, a su criterio, es muy corto para que una empresa del sector petrolero invierta de manera significativa en la industria petrolera venezolana.

“Esa licencia no trajo un aumento significativo en la producción petrolera venezolana. Lo que sí promovió fueron esquemas de comercialización para compra y venta de petróleo, ya que Pdvsa está muy limitada por el efecto de las sanciones y, sobre todo, para el mercado que paga el petróleo venezolano, que es el de la costa del Golfo (de México), por las obvias ventajas competitivas que tenemos con respecto a otros suplidores”, comenta.

Según Monaldi, si se compara la Licencia General 44 con las licencias individuales, “en algunos casos se podría decir que resultan más favorables para las empresas que están o quieren continuar operando en Venezuela. Para Maurel & Prom es mejor la licencia que obtuvieron ahora que la licencia 44, porque la licencia 44 estaba condicionada políticamente. Era por seis meses, ahora es de dos años y, además, no está condicionada políticamente”.

Añade que “lo que claramente la Licencia General 44 sí hacía, y que no hacen estas otras licencias, es darle a Pdvsa la posibilidad de vender crudo fuera del mercado negro. Entonces para Pdvsa era mejor la licencia 44, para las empresas es mejor las licencias individuales”.

Juan Fernández coincide con esa perspectiva y apunta que las licencias individuales son “mejores que la Licencia General 44”, principalmente por el tiempo que sobrepasa los seis meses. “También, si has decidido no continuar haciendo operaciones en Venezuela y tienes activos que proteger y darle seguridad, la licencia 44A te permite hacer esas actividades”.

En ese sentido, considera que las empresas que reciban las licencias individuales de la OFAC serán “muy cautelosas” con las inversiones que realicen en el país. “Cuando vas a hacer tu plan de negocio, miras cuánto vas a invertir, en qué tiempo lo recuperas, si cae en el corto plazo, si te beneficia, si puede ser un gasto que se ponga no como una inversión que se recupere por la depreciación, sino como un gasto que pueda deducir del impuesto de una vez (…) Esas son las decisiones que van a tomar las empresas y, por eso, es que son cautelosas”, asevera.

¿Las licencias individuales podrían contribuir a la reactivación de la industria petrolera venezolana?

“El sector petrolero es muy importante para reactivar la economía de Venezuela, pero lo más importante de todo es la elección del 28 de julio”, aseveró también en la entrevista Francisco Palmieri.

Entonces, en medio del interés que tienen las empresas internacionales en Venezuela, ¿el otorgamiento de licencias individuales por parte de Washington podría contribuir a la recuperación de la industria petrolera nacional y, por ende, de la economía del país?

Al respecto, Francisco Monaldi considera que muchas decisiones dependerán de las circunstancias políticas-electorales que se den en Venezuela. Pero confía en que sí se ejecutaran varias inversiones en la industria petrolera.

“En el caso de Maurel & Prom y Repsol ellos tendrían que traer dinero fresco y ahí la pregunta es si están dispuestos a tomar esos riesgos en un país como Venezuela. Pero si a Maurel & Prom le dieron una licencia de dos años, eso debería incentivarlos para invertir, y si a Repsol le dan dos años, creo que veamos algo de inversión en las empresas mixtas de Repsol”, añade.

A su juicio, la gran pregunta es si Estados Unidos concederá licencias individuales a las empresas que estaban operando bajo la Licencia General 44 para comprarle petróleo a Venezuela, como ocurría con Reliance o CNPC (China National Petroleum Corporation) de China.

“Eran dos de los grandes compradores de crudo venezolano ¿Esas empresas pueden aplicar y recibir licencia? Ya sabemos que Reliance pidió una licencia. Si se la dieran, eso permitiría que Pdvsa siguiera vendiendo en la India directamente y que lo vendiera con muchos menores descuentos y obtuvieran más caja por esos barriles”, indica.

Sostiene que otra incertidumbre es si la OFAC otorgará licencias a las empresas que deseen comprar petróleo a Pdvsa, pero que no estaban amparadas en la licencia 44. “Obviamente que cualquiera quiere una licencia de esas la pregunta es si se la van a dar. Para Pdvsa es una maravilla, porque es no tener que vender en el mercado negro”.

Sin embargo, Monaldi advierte que las licencias destinadas para comprar crudo venezolano “ayudarían fundamentalmente a Pdvsa, más que a las empresas mixtas, porque a los socios de las empresas mixtas lo que les es relevante es si les dan una licencia para operar las empresas mixtas”.

Juan Fernández señala que lo significativo de la Licencia General 44 era que Pdvsa podía comercializar su petróleo en mercado internacional, alejándolo del mercado negro al que recurrió por las sanciones de Estados Unidos.

Precisa que Reliance siempre ha estado interesada en utilizar como suministro el crudo pesado venezolano (Merey): “Es posible que esta empresa busque un mecanismo en la OFAC para poder continuar con ese convenio de suministro, que es algo parecido a lo que se hace con Repsol y Eni. Lo que pasa es que cuando se envía un Merey a Europa por la vía de Repsol y Eni, generalmente, es para pagar la deuda”.

En medio de este escenario, Fernández alerta que Venezuela volverá a ubicarse en los mercados de Asia, “dando los descuentos que tenga que dar en el crudo para hacer viable su venta y ser competitivo. Va a ser significativo, obviamente, dadas por las restricciones que hay”.

Estima que no se darán grandes inversiones en el sector petrolero y gasífero venezolano en el corto plazo. Situación que pudiera cambiar dependiendo del resultado de las elecciones presidenciales pautadas para el 28 de julio.

“La verdad es que el impacto económico que algunos esperan de grandes inversiones en el sector petrolero creo que no va a venir, porque en estos momentos hay una situación política en Venezuela. Habrá un proceso electoral que puede generar un cambio político y, por lo tanto, hay que esperar a ver qué sucede y, en función de eso, el país vuelva al mercado internacional”, señala.

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