Se sienten desencantados como la gran mayoría de los jóvenes ecuatorianos. Su apatía y desconfianza por la clase política actual se intensifica porque en su caso, pertenecen a minorías étnicas de Ecuador. A pocas horas de las elecciones, el número de indecisos según las encuestas es altísimo, entre un 20 y un 30%.
Son cuatro de los casi 400 estudiantes de la universidad privada San Francisco de Quito. Pertenecen al programa de becas de diversidad étnica y se consideran la élite de la comunidad a a que pertenecen por tener acceso a formación universitaria.
Los datos más recientes sobre la población indígena de Ecuador apuntan al 7% con más de un millón de personas. Shuar, huaorani, otavalo, afroecuatorianos… estos estudiantes coinciden en que no se sienten representados y creen que cuando en las listas electorales ven a uno de los suyos, es por cuota o por imagen.
No saben qué ocurrirá este domingo pero recorrerán trece o catorce horas de viaje desde Quito a su pequeña comunidad para votar porque, por un lado en este país es obligatorio y por otro, confían en que con su papeleta, ayudarán a su etnia.



