Una empresa será exitosa en la medida en que sus trabajadores se sientan comprometidos y den el máximo de su esfuerzo para lograrlo. Así que el compromiso de los empleados es uno de los aspectos más importantes y prioritarios de una compañía. Sin embargo, no siempre se logra ese involucramiento.
Una encuesta reciente de Gallup -citada por el portal Chronus- encontró que el 87% de los empleados no están comprometidos con su trabajo, “lo que significa que no están involucrados, entusiasmados o comprometidos con su trabajo o lugar de trabajo”. Además, asegura que esa falta de compromiso “les cuesta a las empresas estadounidenses 450 mil millones de dólares al año en productividad”.
Por ello, a veces es necesario que los líderes les den un empujón extra a aquellos empleados que, por una razón u otra, no logran desarrollar completamente su potencial, pese a estar calificados, cumplir con su trabajo y hacerlo con responsabilidad.
¿Qué se puede hacer para que todos logren sus cometidos? La respuesta está en crear estrategias sólidas de participación de los empleados, que potencien su compromiso con su trabajo y los valores de la empresa, lo cual también contribuirá a que la organización alcance sus objetivos.
Y dado que el bien común debe ser siempre el norte de cualquier compañía, mediante el trabajo en equipo también se debe buscar el éxito final. Por eso es necesario que a la hora de dilucidar por qué unos empleados están más motivados o son más eficientes que otros, es conveniente conocer cuáles son los puntos fuertes y débiles de cada uno de ellos.
En ese sentido, la comunicación es fundamental. Deben mantenerse siempre los canales abiertos a fin de que el equipo de trabajo pueda tener una interacción con sus líderes y que ambos se retroalimenten con sus comentarios, informaciones o todas aquellas inquietudes que se puedan presentar.
Una vez identificados los posibles obstáculos para lograr el mejor desarrollo, hay que buscar las maneras de superarlos bien sea a través de cursos de mejoramiento, talleres, sesiones de entrenamiento o cualquier actividad que busque no solo potenciar las habilidades, sino también hacer que estas sean eficientes.
Hay que motivar a los empleados para que hagan cada vez un mejor trabajo, pero también es necesario facilitarles las herramientas para lograrlo; así como recompensar el esfuerzo cuando sea necesario mediante incentivos que les proporcionen bienestar, los mantengan lo suficientemente motivados y generen un lazo de confianza entre ellos y la compañía.
Ahora bien, mantener altos niveles de compromiso de los empleados es una tarea compleja. Sin embargo, no imposible de alcanzar siempre y cuando las compañías reconozcan los desafíos que eso implica y den pasos certeros hacia la implementación de estrategias que realmente motiven al talento humano. La idea es que estén involucrados y entusiasmados.
