Este martes, Irán lanzó al menos 240 misiles balísticos contra las ciudades de Tel Aviv y Jerusalén, por lo que se presume que esta nueva escalada ha empeorado el estatus del conflicto en Oriente Medio.
La Guardia Revolucionaria informó que el ataque contra Israel es una respuesta a las muertes de Ismail Haniyeh, exlíder de Hamás, y de Hasán Nasralá, exlíder de Hezbolá, quienes murieron este año por ataques israelíes.
De acuerdo a información publicado en los medios internacionales, Israel la madrugada del martes ordenó a los residentes de Jerusalén que se escondieran en sus hogares ante un «inminente» ataque con misiles.
El contralmirante Daniel Hagari, portavoz del Ejército israelí, dijo que el sistema de defensa aérea del país estaba plenamente operativo y detectaba e interceptaba amenazas. «Sin embargo, la defensa no es hermética», afirmó.
El martes por la tarde se escucharon una serie de explosiones en Tel Aviv y cerca de Jerusalén mientras seguían sonando las sirenas antiaéreas en todo el Estado judío. Más temprano, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) iniciaron una «incursión terrestre limitada» contra objetivos específicos de Hezbolá en el sur del Líbano.
También el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, se pronunció el lunes pasado al advertirle a Irán, que respalda a Hezbolá y Hamás. «No hay ningún lugar en Oriente Medio al que Israel no pueda llegar», dijo Netanyahu.
Este nuevo ataque ha hecho que la escalada del conflicto se sitúe en uno de más grandes desde el pasado 7 de octubre, por parte de Teherán. Para el final de la tarde el ejército israelí dio por terminado el bombardeo de Irán y reabrió su espacio aéreo.
Asimismo, el Gobierno de Netanyahu informó a la ciudadanía que ya era seguro salir de los refugios antiaéreos.
Con información de El País y EuroNews
