Chile votó este domingo en una segunda vuelta marcada por el temor a la inseguridad y el debate migratorio, un clima que le abrió la puerta a la victoria del ultraderechista José Antonio Kast, que venció de manera holgada en las elecciones a la izquierdista Jeannette Jara y se posesionará el próximo 11 de marzo de 2026.
«En Chile ganó la esperanza de vivir sin miedo», aseguró el líder del Partido Republicano tras vencer en los comicios presidenciales. Cuando el conteo de mesas superaba el 80%, Kast alcanzaba una ventaja de casi el 20% de los votos frente a Jara, quien fue ministra del Trabajo del presidente Gabriel Boric.
La candidata de la coalición izquierdista reconoció su derrota poco más de una hora y media después de que cerraran las urnas. «La democracia habló fuerte y claro. Me acabo de comunicar con el presidente electo, José Antonio Kast, para desearle éxito por el bien de Chile», dijo.
Kast, de 59 años, había quedado en segundo lugar, detrás de Jara, en la primera vuelta de noviembre, pero rápidamente empezó a tomar la ventaja en los sondeos de opinión, cuyos resultados terminaron siendo acertados este domingo.
En 2021, perdió ante el presidente izquierdista Gabriel Boric, un momento en que sus políticas no estaban en sintonía con un electorado sacudido por la pandemia, las protestas generalizadas contra la desigualdad y las esperanzas de redactar una nueva constitución.
Pero ahora el sentimiento cambió y sus propuestas fueron elegidas por los votantes abrumadoramente preocupados por el crimen y la inmigración.
Si bien Chile sigue siendo uno de los países más seguros de Latinoamérica, el auge del crimen organizado ha provocado un alza en la tasa de homicidios y ha perjudicado la economía, con un reciente aumento de incidentes de alto perfil como secuestros y asesinatos.
Además de combatir la delincuencia, Kast se ha comprometido a construir muros fronterizos y a formar una fuerza policial especializada, similar al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), encargado de rastrear y deportar a los migrantes ilegales.
Esos migrantes tenían 92 días – el tiempo hasta su investidura – para salir del país voluntariamente, dijo Kast en el último debate televisado con Jara.
Con información de France24 y NTN24
