Durante las conferencias del reciente evento Cuba Free Internet escuché algo que me impactó. Las naciones del continente africano se quedaron rezagadas en el siglo XX porque la revolución industrial tardó en llegar a ellas, y eso las hizo tener economías débiles y les privó del desarrollo. Mientras el mundo vivía el siglo XX la mayoría de las naciones africanas seguían viviendo el siglo XIX.
La Revolución del siglo XXI es el uso extendido de la Internet para casi todo y las limitaciones para un acceso libre en Cuba pueden llevar a que el desarrollo de Cuba se retrase y quede marginada de los avances económicos del siglo XXI. Cuba seguiría en el siglo XX y a esto le llamaron la Africanización de Cuba.
Nosotros los escritores y activistas que buscamos la libertad de Cuba, estamos inmersos en el uso de la Internet como un arma para promover cambios que puedan ayudar a la libertad en Cuba, y muchas veces olvidamos el impacto que la Internet podría tener en otros aspectos para los cubanos.
Son cosas que nosotros damos por sentadas en nuestra vida diaria, pero que la gran mayoría de los cubanos desconoce y no puede usar porque no tiene acceso a una Internet rápida, confiable y con cobertura amplia.
Nosotros, con un teléfono inteligente, estamos conectados en cualquier parte de la ciudad a través de las redes 3G y 4G LTE y en muchos lugares a donde vamos, ofrecen Wi-Fi de cortesía, mientras en Cuba apenas hay un puñado de parques con Wi-Fi donde los cubanos van a conectarse al precio descomunal de Dos dólares por una hora de internet de mala calidad, lenta, con conexiones que se caen, en fin, un caos. Nosotros todos tenemos internet Wi-Fi en nuestras casas. En Cuba eso no es posible. La oferta de internet en Cuba está muy atrasada, no solo con respecto a Estados Unidos, sino con respecto a la mayoría de los países latinoamericanos. Es más, está peor que muchos países de África.
Yo puedo tomarme una foto de calidad con mi teléfono y compartirla de inmediato con cualquier persona, donde quiera que ella se encuentre, y eso lo hago en cuestión de segundos, pero en Cuba, subir una foto en ocasiones puede tomar una hora. Ahora imagínense bajar una película, algo que nosotros hacemos continuamente en Netflix, Hulu, Amazon o iTunes. Y nosotros la bajamos en nuestra casa, mientras el cubano no solo no puede por las limitaciones tecnológicas, sino que aparte no lo podría hacer en su casa.
Para nosotros, las video conferencias como herramienta de trabajo son muy comunes, pero en Cuba, es muy difícil por no decir imposible para el cubano de a pie. Muchos no saben qué son las videoconferencias. Como dijo Regina Coyula, para el cubano Internet es Facebook pero nosotros sabemos que a pesar de los millones de personas que se conectan diariamente a Facebook en el mundo, eso representa una parte mínima de la Internet.
Nosotros hacemos casi todas las transacciones bancarias por Internet, algo que en Cuba sería impensable por la falta de cobertura y conectividad y la mayoría de las veces solo necesitamos un teléfono inteligente adecuado y hay muchas marcas y empresas que ofrecen el servicio. Y vamos a un Mac Donalds, a un Starbucks o muchas otras partes, nos ofrecen un servicio Wi-Fi de cortesía y si consumimos o compramos algo, podemos pagarlo usando aplicaciones instaladas en nuestro teléfono inteligente. Se imaginan si los cubanos pudieran hacerlo, que sus salarios se depositaran electrónicamente y pudieran hacer transacciones y pagos desde su teléfono. Sabemos que hoy los sueldos son bajos en Cuba, y que la oferta de productos es muy limitada pero eso tiene que cambiar y muy pronto.
Comprar cosas por la Internet, promover sus negocios en la Internet, tener sus páginas Web. Poderse comunicar por vía electrónica con sus clientes usando el correo electrónico, recibir pedidos. O sea, poder acceder una información casi ilimitada y no necesariamente política utilizando la Internet.
Pero el acceso a la Internet está muy controlado en Cuba y es malo y escaso. Eso sucede porque el gobierno cubano ve el Internet como una herramienta de subversión, mientras nosotros sabemos que es una herramienta de productividad, pero eso el gobierno cubano todavía no lo entiende o no desea entenderlo. Solo le preocupa que la Internet pueda hacerle perder el control de muchas cosas y ellos quieren controlarlo todo.
Sin embargo, cada día va a haber más presión en Cuba para que se aumente la oferta de una internet de calidad, y esa presión no va a venir de los norteamericanos ni de los opositores sino del ciudadano común y corriente aunque inicialmente solo busque conectarse a Facebook, poco a poco irá descubriendo el potencial de la Internet y entonces la presión crecerá como una bola de nieve al rodar hacia abajo en una montaña nevada.
El gobierno cubano tiene ante sí un dilema, proporcionar o no un servicio de Internet adecuado. Si lo hace, abrirá un horizonte de información y posibilidades a los cubanos. Si no lo hace, Cuba quedará marginada del desarrollo mundial como le pasó al África el siglo pasado. El desarrollo se estancará y Cuba quedará todavía más rezagada, al margen del progreso.
Por eso es necesaria la Internet en Cuba.
