No la imagino llorando, gritando y lanzando improperios, siempre. Lo siento. No la imagino frágil, rabiosa sí y mucho. Eso es lo que dicen que hizo cuando descubrió que sus agendas que hoy la señalan como sospechosa de lavado de activos habían desaparecido: gritó y gritó. En su partido le dicen la jefa. La prensa española la bautizó como la Generala. No son pocos los ex ministros que han declarado alejados del poder que ella es la que trata de imponerse, no es un secreto que en todos estos años ha participado en reuniones con empresarios como si fuera la presidenta y hasta hace poco nadie lo veía mal (hasta hace poco porque ahora tuercen la nariz y juran que nunca sucedió).
La famosa Confiep, la meca de los empresarios poderosos, le agradecían que el plan de ruta prometido siguiera en la ruta y su esposo no se transformara en el chavista de polo rojo que perdió con Alan García en su primer intento presidencial. Le gusta ordenar a la prensa, ella -que ha estudiado Comunicaciones- funge de editora central sin pudor. A los periodistas que la interrogan en conferencia los llama chicos y les ordenaba y sonreía siempre hasta que salieron las famosas agendas. Así es ella. Carismática y mandona, con una sonrisa que anda bastante congelada por las acusaciones que soporta y muy hambrienta de poder. Ha jurado que solo quiso ayudar a su marido, pero pocos le creen, salvo sus incondicionales. A su esposo el pueblo le ha puesto de apodo cosito. A buen entendedor pocos apodos.
Nadine Heredia. Así se llama la primera dama peruana a quien su suegro describió como una borrachita de poder. Tiene un empuje que muchos políticos quisieran y comunica mejor que su esposo gobernante. De hecho ella misma desbordaba popularidad y llegó a ser la mujer más poderosa del Perú, pero la mentira la envolvió y hoy apenas tiene 10% de aceptación. Vive parapetada en su Twitter desde donde hace lo imposible por bajarse la candidatura de Keiko Fujimori quien sigue firme en el primer lugar rumbo a las elecciones 2016. Keiko ya la ninguneó: a ella, que no es la presidenta del Perú no le contestará nada, a ella que está siendo investigada por la fiscalía ni una palabra. En pocas palabras le ha dicho: ¡ubícate!
Ubicada en un lugar que no pensó está Nadine Heredia quien fijará al 2015 como el año de sus pesadillas. En efecto, le robaron cuatro agendas que ha revelado una lluvia de millones (más de cinco) que manejó cuando su esposo todavía no llegaba a la presidencia. ¿El dinero era chavista? Esa es la principal sospecha. ¿Hubo negociados con los empresarios brasileños hoy presos en Brasil? ¿Existió lobby jurídico para salvar a su esposo del caso Madre Mía? Esas también son otras sospechas. La gente la cree corrupta y la dulzura ha desaparecido de su rostro, ¿de dónde tanto dinero sonante y constante?
Eso queremos saber los periodistas aunque sus fieles amigos del partido digan que fue dinero privado y que tanto metemos las narices. El último viernes Nadine Heredia asistió a su cita en la Fiscalía, pero se negó a responder sobre el contenido de sus agendas que hubiera preferido quemar. Su silencio no es más que una estrategia que los peruanos ya reconocemos y despreciamos. Mintió y mintió, luego aceptó y ahora guarda silencio. ¿Así actúan los que nada temen? A su salida fue que comenzó a atacar furibunda a Keiko recordándole las atrocidades del gobierno fujimontesinista. ¿De su caso? Silencio sepulcral.
Quizá lo que más me llama la atención de este personaje es su caída libre. Llegar al poder le costó muy poco, al igual que subir la montaña de la popularidad por su capacidad de seducción; pero algo sucedió arriba que terminó mareándola y no fue precisamente la ingesta de chocolates Godiva que conoció cuando llegó a cogobernar. ¿Fue el poder, el dinero fácil, el halago siniestro? ¿Todo junto? Y otro punto que me deja pensando: su familia. En los primeros años los periodistas solo analizábamos a la familia del presidente Humala, el padre radical, el hermano preso, los otros hermanos lobistas y empresarios. Todos bajo el escrutinio.
La familia de Nadine, en cambio, era humo. No figuraba, hasta que llegó este 2015. Las agendas han revelado que la mamá Antonia, el hermano Ilan y Rocío Calderón la mejor amiga de Nadine están metidas hasta las narices en la ruleta millonaria. Eso es lo que la tiene más impaciente. Saber que la madre de una está metida en problemas no deja dormir a cualquiera, y la madre de Nadine recibió dinero venezolano que luego depositó en la cuenta de su hija. Es decir usó a su madre para triangular. De su mejor amigo Martin Belaunde Lossio quien hoy está preso, absolutamente aislado, tampoco habla mucho. Fue él quien terminó por aclarar que todos los contratos que tuvo con la primera dama fueron simulados. ¿De dónde el dinero? Esa sigue siendo la pregunta. ¿De dónde?
Mientras tanto Nadine, la jefa, ya está en campaña, su partido tiene como candidato a un general en retiro acusado de homicidio, pero eso no le preocupa; lo que busca es pasar la valla electoral (5%) para tener representación y blindaje político porque sabe que le esperan tiempos complicados. Voy a dedicarme a defenderme ha dicho hace poco, lanzarse como cabeza de lista al parlamento para atrincherarse es una opción que todavía no descarta. Lo que sí queda claro es que su salida de Palacio tiene el mismo aire de desconfianza con el que entró. Lo que mal empieza, mal acaba, dicen los sabios y ella lo está confirmando.
