Un día con la nueva generación de estudiantes de Ayotzinapa

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    Más de un año ha pasado desde la noche del 26 y madrugada del 27 de septiembre, cuando la policía de Iguala, Guerrero, enfrentó y desapareció a los estudiantes de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos, popularmente conocida como la Normal de Ayotzinapa. La vieja escuela cuenta hoy con una nueva generación de estudiantes que convive con las bancas vacias de sus 43 compañeros desaparecidos.

    Las normales rurales son herencia directa de la revolución mexicana, fundadas con la intención de combatir el analfabetismo que asolaba al campo mexicano a principios de siglo pasado. Hoy en día se cuentan aún varios millones de mexicanos por debajo del índice de pobreza, muchos  de ellos viviendo fuera de los centros urbanos. El maestro rural sigue siendo un personaje de gran importancia para los poblados y caseríos más alejados.

    Varios factores identifican a los normalistas rurales, el primero es el origen, suelen provenir de las mismas comunidades en las que algún día quieren ejercer su profesión, otro es la condición bilingue que permite a muchos impartir clases en nahuatl o mixteco a niños de comunidades indígenas. ??Este año destaca otra característica, los 140  muchachos de primer año  (“pelones”, como les llaman por la tradición de cortarse el pelo a rapa al ingresar a la escuela) tienen tantas ganas de estudiar como para inscribirse incluso tras los hechos de septiembre pasado, a veces a pesar de la negativa de sus familiares, tanto significa para ellos ser maestros.