La propaganda se ha convertido en una de las principales armas de Daesh para reclutar a nuevos seguidores, pero también para sembrar el terror y marcar la agenda política de Occidente que gracias a Internet vive constantemente informada
Para difundir sus mensajes, Daesh ha construido una estructura mediática que incluye revistas, como la oficial «Dabiq»; emisoras de radio, como «La voz del Califato», en Nangarhar, Afganistán, y de televisión, como BEIN HD4, que acaba de empezar a emitir en Mosul (Irak). Todo con el fin de que su interpretación radical del islam llegue al mayor número posible de personas. Pero su objetivo prioritario siempre ha sido uno, los adolescentes. Para llegar a ellos han aprendido a adoptar su lenguaje (el audiovisual) y su iconos estéticos (el cine de Hollywood y los videojuegos), que es un lenguaje global.
Desde enero de 2014, Daesh ha distribuido, a través de Facebook, Twitter y YouTube, más de un millar de vídeos en los que se ven asesinatos y se reivindican atentados. Pero no todos los contenidos hablan de violencia (solo el 15% muestra ejecuciones). También los utilizan para pregonar las mejoras de los servicios sociales en los territorios conquistados en Irak y Siria, y convencer de que su «califato» es un paraíso para las familias, las parejas de enamorados y los niños, en el que estarán a salvo de la decadencia y los excesos de Occidente.
Los yihadistas que aparecen en sus vídeos son guapos, bien vestidos y formados. «Con esto están mandado un mensaje a sus potenciales reclutas femeninas. En sus vídeos muestran una imagen muy atractiva de los terroristas y están cargados de sexualidad», subraya.
También que existe una relación causa-efecto entre los vídeos y algunos atentados yihadistas. «Los países no árabes que han recibido un mayor número de amenazas son Francia y Rusia, y los que más ataques han sufrido son los mismos. La parte de comunicación y la operativa de Daesh trabajan con coherencia». Estos vídeos tienen un doble objetivo, «que se produzcan atentados de terroristas solitarios y preparar a la opinión pública justificando por qué ha ocurrido».
