Con motivo del Día Internacional para la Sensibilización contra las Minas Antipersonales, que se celebra hoy, 4 de abril, el sargento de la Armada Nacional colombiana, Juan Carlos Sierra, contó a HispanoPost la historia de cuando cayó en una mina, cómo se salvó y cómo está tratando de recuperarse.
Cuando pisó este artefacto explosivo en el año 2008 estaba en un combate con la guerrilla en los Montes de María. De inmediato fue atendido pero las heridas fueron muy graves: perdió uno de sus ojos, una parte del pulmón, el 50% de su oído derecho y tuvo múltiples fracturas en sus piernas, por lo cual una de ellas tuvo que ser reconstruida.
Estuvo tres años sin poder caminar pero, hoy, con 34 años, practica atletismo y natación, y ha representado a la Armada Nacional en diferentes juegos a nivel internacional como deportista paralímpico.
Para él, el deporte ha sido su aliciente para recuperarse. A pesar de que tiene cicatrices en todo su cuerpo por las esquirlas de la mina, acota que las secuelas psicológicas son las que perduran y no se olvidan.
De acuerdo con el sargento Sierra, las minas son los mejores aliados para grupos terroristas como las FARC porque están despiertas las 24 horas, no se cansan y permanecen alertas.
La fabricación de una mina puede costar menos de un dólar, y ubicarla y desactivarla vale mil, aproximadamente.
Colombia tiene minas en todo su territorio, excepto el archipiélago de San Andrés y Providencia. Es el tercer país con más víctimas y campos minados, después de Afganistán y Camboya. El total de las víctimas suman 11.408, muchas de ellas son niños.
En un hecho sin antecedentes, militares y guerrilleros de las FARC han desminado algunas pequeñas zonas con el Ejército como parte de los acuerdos de paz que se han hecho durante las negociaciones que se desarrollan en La Habana, Cuba.



