El proyecto Limbo es una mezcla de arte y cultura gastronómica, pues pretende que en cada hogar se mantengan las semillas de las variedades vegetales que han dado de comer por tantos años a los mexicanos, sembrándolas y alimentándose de ellas al tiempo que se asegura que las cepas libres de transgénicos están al alcance de todos.
Adriana David, quien está detrás del proyecto, reconoce la importancia de las semillas originarias para enfrentar las cambiants condiciones climáticas, y se muestra sorprendida por la gran cantidad de personas que se han acercado con la intención de participar en el proyecto. «creímos que la gente solo querría participar guardando algunas semillas, pero todos piden informes para cultivar».
En un país que importa el 43 por ciento de los alimentos que se producen, los huertos urbanos son cada día más recurridos como alternativa para complementar la nutrición familiar.



