Fatigas, dificultades para respirar, dolores de cabeza, anomalías en el corazón y cambios de humor son algunas de las secuelas que presentan pacientes con COVID-19 después de superar la enfermedad. Realidad que se evalúa en distintos estudios para conocer los efectos y tiempo que le toma al organismo una recuperación completa. Según el cardiólogo venezolano Federico Borges, basado en dichos análisis, las secuelas a largo plazo están por evidenciarse.
Un estudio publicado por Journal American Medical Association (JAMA) destacó que 87,4% de 143 pacientes evaluados con COVID-19 en Italia reportaron persistencia de al menos un síntoma luego de hasta dos meses de haber sido dados de alta.
El doctor Borges explica que la evidencia de la revista médica se basa en que a los dos meses de convalecencia de COVID-19 se están haciendo resonancias magnéticas cardíacas con gadolinio buscando un resalte tardío y se ha encontrado fibrosis cardíaca aún en pacientes que pasaron la virosis asintomáticos, es decir, las secuelas a largo plazo están por evidenciarse.
Aunque las investigaciones continúan en curso, estos resultados recientes muestran que los síntomas presentados por los pacientes, aún después de superar la enfermedad, van desde afectar el corazón hasta órganos como los riñones y hasta el cerebro.
De los pacientes atendidos por nosotros hemos encontrado muchas pericarditis a las dos o tres semanas post COVID-19. En algunos hemos visto arritmias, bradicardia, disautonomías, Kawasaki con aneurisma coronarios, síndrome inflamatorio sistémico.
Y lo agudo se ha superado en la mayoría, pero las secuelas están por saberse, indica Borges.
La pericarditis es una afección en la cual la cubierta alrededor del corazón se inflama y presenta como síntoma común un dolor punzante en el pecho, y una de las causas que la produce es haber tenido una infección viral.
Al ser el SARS-CoV-2 un virus nuevo y reciente, aún es poco lo que se sabe al respecto de las consecuencias a medio y largo plazo, razón por la cual el especialista afirma que para conocer qué va a quedar, en los pacientes, y cómo van a evolucionar está por saberse con el seguimiento.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS), en su alerta epidemiológica de agosto dedicada a las secuelas de esta enfermedad, destacó que varios estudios apuntan a que las consecuencias de esta infección no solo se limitan al aparato respiratorio, se han registrado secuelas en el sistema cardiovascular y en el sistema nervioso central y periférico. Se han documentado también psiquiátricas y psicológicas.
También se han observado que diversos tipos de manifestaciones clínicas neuropsiquiátricas, como encefalopatía, cambios de humor, psicosis, disfunción neuromuscular o procesos desmielinizantes, pueden acompañar la infección viral aguda o pueden seguir la infección por semanas, meses, o potencialmente más tiempo, en pacientes recuperados. Por lo tanto, el seguimiento neuropsiquiátrico prospectivo de individuos expuestos al SARS-CoV-2 en las diferentes etapas del ciclo vital, así como su estado neuroinmune, es crucial para comprender completamente el impacto a largo plazo de las manifestaciones clínicas neuropsiquiátricas de la COVID-19.
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