En México el instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) declara que uno de cada dos ciudadanos de sesenta años trabaja. A los ochenta años esta cifra solo se habrá reducido a la mitad, y es que la mayoría de los mexicanos no recibe una pensión o la recibe por una cantidad insuficiente para cubrir sus gastos básicos.
Es por esto que muchos se vuelcan al comercio y otras actividades como empacar víveres en supermercados con la intención de no ser «una carga» para sus hijos, y la mayoría afirma, sin dudarlo, que seguirán trabajando «mientras dios me dé licencia»



