Tras once años de haber indebidamente aprehendido y condenado a tres mujeres de la etnia hñahñú en el estado de Querétaro, México, la Procuraduría General de la Repúbvlica se vió forzada a disculparse publicamente ante ellas en un acto público llevado a cabo en el Museo Nacional de Antropología, en la Ciudad de México.
«La PGR incurrió en una actividad indebida, y generó con ello una afectación a su honor, a su propia imagen y a la percepción generada en su comunidad respecto de ustedes, por ello, sirva este acto para ofrecerles públicamente una disculpa en español y en hñähñú, como medio de reparación del daño, dijo Raúl Cervantes, porcurador general de la república, frente a Teresa González, Jacinta Francisco Marcial y Alberta Alcántara Juan.
«Hoy queda demostrado que ser pobre, mujer e indígena no es motivo de vergüenza» declaró ante el auditorio Estela Hernández, hija de Jacinta Francisco Marcial, «quedamos de ustedes… hasta que la dignidad se haga costumbre». Mientras que Jacinta, quien habla español con dificultad, al ser una segunda lengua apenas aprendida tras su condena, se despidió afirmando que la luz del día aparece cuando uno dice la verdad «pero no porque lo estamos viendo estaría yo contenta, estaría yo contenta el día que se acabe la injusticia, estaría yo contenta el día que se nos respete como indígenas»



