Los reportes de seguridad de las dependencias nacionales suelen estar formados por cientos de páginas en formato impreso o PDF y tablas con decenas de variantes de difícil lectura. Esto es lo que Santiago Roel encontró durante un proyecto llamado «Calidad Total» en 1994, por lo que decidió presentar los datos de seguridad de una manera que fuera de fácil interpretación para el ciudadano de a pie.
Así nació el «Semáforo Delictivo» y se convirtió en una herramienta que hoy se piensa indispensable en muchas gestiones, utilizada tanto por la prensa como por ciudadanos para hacerse una idea rápida de la efectividad de las medidas de seguridad. La información ahora está disponible para los habitantes de México en forma de una aplicación, que permite también hacer denuncias ciudadanas.
Al extender el servicio a nivel nacional y permitir que cualquier persona se informe de manera rápida y precisa de los datos de seguridad de su ciudad y Estado, se vuelve una manera directa de involucrar al ciudadano en la política pública, dejando de lado discusiones acerca de la precisión de la prensa o la propaganda de los políticos para «disfrazar» sus cifras.



