Como un “error estratégico” califican los expertos la política de sanciones -entre ellas la revocatoria de las licencias petroleras- contra Venezuela que ha retomado Donald Trump durante su segundo mandato. Mientras ordena a las petroleras occidentales finiquitar sus operaciones en Venezuela, deja el camino abierto para que otras naciones, incluso rivales geopolíticos, extiendan su influencia no solo en el país latinoamericano, sino en el resto de la región.
“El mensaje que se transmite al mundo es claro: las empresas occidentales no pueden permanecer, pero otras sí, lo que deja a Estados Unidos sin influencia sobre el destino del petróleo venezolano y promueve una mayor dependencia de Venezuela hacia potencias con intereses estratégicos contrarios a los de Washington”, advierte Luis Vicente León, presidente de Datanálisis.
De hecho, ya comenzó el ‘efecto dominó’. Este viernes 9 mayo, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, a través de su Oficina de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés), informó que expiró la Licencia General 8O, la cual permitía a los contratistas petroleros Halliburton, Schlumberger Limited, Baker Hughes Holdings LLC y Weatherford Internacional, Public Limited Company mantener operaciones esenciales en Venezuela, pese a las sanciones impuestas desde Washington.
Para el 27 de mayo se espera, también por orden de la OFAC, que Repsol, Chevron, Eni, Reliance Industries y Maurel & Prom, entre otras corporaciones, desmonten sus operaciones en Venezuela. Los CEO de algunas de esas empresas han alertado sobre los riesgos de esta medida en cuanto a seguridad energética y la creciente influencia de China en el hemisferio occidental.
“La revocatoria de las licencias no detiene la producción petrolera en Venezuela. Lo que hace es redirigirla hacia actores no occidentales. Empresas rusas, chinas o iraníes ya tienen experiencia operando en entornos sancionados y están dispuestas a asumir mayores riesgos a cambio de descuentos sustanciales… La expulsión de empresas estadounidenses del sector energético venezolano no fortalece a Estados Unidos, sino que transfiere ventajas geopolíticas a China, Rusia e Irán”, asegura León.
En el caso particular de China, de acuerdo con el experto, ese país se convierte no solo en principal comprador de petróleo venezolano con fuertes descuentos, sino también en un socio privilegiado en sectores estratégicos como minerales raros, telecomunicaciones y tecnología.
“Venezuela se transforma así en una plataforma económica clave para China en el corazón de América Latina, justo en la zona de influencia histórica de Estados Unidos. Es decir, el resultado es exactamente lo contrario al objetivo de limitar la presencia de potencias rivales en la región”, asevera el economista.
Para Elías Ferrer, fundador de Orinoco Research, la reedición de la política de máxima presión contra Venezuela no implica ningún beneficio para Estados Unidos, más bien es “un error estratégico. Estados Unidos está eliminando su propia influencia en el país -y la de Europa- mientras les regala el terreno y el petróleo a sus rivales”.
“Estados Unidos se prohíbe a sí mismo comerciar y producir petróleo con Pdvsa. Así también prohíbe a sus aliados, como Europa. Pero los países fuera de su esfera de influencia sí pueden entablar relaciones con Venezuela. Entonces no es ninguna sorpresa que se vean más acuerdos, inversiones y comercio entre Venezuela y países ‘del Este’ como China, Rusia, Irán o Turquía”.
Explica que Venezuela sigue necesitando capital, diluyentes para su crudo pesado y tecnología. Por tanto, “necesita a otros países. Estados Unidos y Europa son la primera opción para Venezuela, la más atractiva porque están dispuestos a invertir más. Pero si no pueden acceder a ellos, tampoco se pueden quedar de brazos cruzados”.
¿La revocatoria de las licencias petrolera podría, entonces, representar también un golpe para Estados Unidos? Ferrer responde que, en primer lugar, las refinerías del Golfo de México tendrán que pagar más por el petróleo, “ya que el crudo venezolano era el más adecuado y más barato para ellas. Sin embargo, no era una cantidad grande comparada con el total: 300.000 barriles por día dentro de unos 10 millones que se importan”.
No obstante, resalta que “el mayor golpe es en la rivalidad con China. A lo largo del tiempo, dejan que las empresas chinas ganen más espacio y compren petróleo más barato. Algún día Venezuela dejará de mirar tanto hacia Washington. Algunas de las chinas nuevas son Kerui Petroleum, Anhui Erhuan Petroleum y China Concord Petroleum, que están firmando ‘contratos de participación productiva’ (CPP) con Pdvsa”.
Operadores que no tienen “las mismas exigencias de transparencia”
El pasado lunes 5 de mayo, Nicolás Maduro reiteró que Venezuela mantendrá la producción en los bloques petroleros que hasta ahora operaba junto a las empresas occidentales. “Los trabajadores tienen las capacidades para que esos campos petroleros sigan produciendo y, además, me decían hoy unos trabajadores que no solo (…) van a seguir produciendo, sino que tenemos el plan para crecer en la producción en todos esos campos petroleros”.
Elías Ferrer recordó que los espacios que dejaron las transnacionales al irse del país fueron tomados por otros. “PetroMonagas, la principal empresa mixta con Rusia, fue en su día operación de ExxonMobil. En primera instancia seguramente las operaciones de Repsol y de otras empresas serán consideradas de ‘esfuerzo propio’, pero en cualquier momento puede llegar un inversionista interesado en un campo produciendo más de 100.000 barriles por día.”
Al respecto, Luis Vicente León asegura que “la salida forzada” de empresas occidentales no reduce la producción, “sino que la transfiere a operadores que no tienen las mismas exigencias en cuanto a transparencia, gobernabilidad o derechos laborales. El acuerdo con Rusia para una cooperación estratégica en energía refuerza esa tendencia”.
Agrega que, en el caso de China, los descuentos exigidos por operar bajo sanciones convierten al país asiático en el “principal beneficiario económico. A esto se suma la pérdida de información y trazabilidad en la cadena de suministro, lo que abre espacio a esquemas opacos, intercambio por bienes o triangulación en mercados oscuros”.
Para Ferrer, con las licencias “hemos tenido un sistema bastante transparente, sobre todo con empresas que cotizan en bolsa y que por tanto deben declarar sus operaciones. Pero sin licencias, vemos como llegan más ‘embarcaciones fantasmas’ o ‘zombies’. Es decir, que apagan sus radares, cambian sus nombres en puertos o en altamar, pagan en efectivo o en criptomonedas”.
A eso se suma, en vista de que Petróleos de Venezuela necesita diluyentes, tecnología y otros insumos, que “será dependiente del único país que le suministre, o de los dos o tres como máximo. Es diferente si tiene una variedad de opciones a su disponibilidad”, advierte el experto.
De hecho, en la ecuación de Maduro para no solo seguir produciendo petróleo, sino también exportarlo, están incluidos socios comerciales como China, Rusia e Irán. La visita de la vicepresidenta y ministra de Hidrocarburos, Delcy Rodríguez, en abril a China y la del propio Maduro a Rusia esta semana, donde se entrevistó con su homólogo Vladimir Putin, no hacen más que confirmarlo, según han señalado expertos.
Putin y Maduro, quien asistió a las celebraciones por el 80º aniversario del Día de la Victoria en la Segunda Guerra Mundial, firmaron un Acuerdo de Asociación Estratégica que, según informó Reuters, establece que ambos gobiernos promoverían iniciativas conjuntas dentro de la OPEP+, el Foro de Países Exportadores de Gas y otras organizaciones del sector energético.
También acordaron cooperar en la exploración y desarrollo de nuevos campos de petróleo y gas en sus empresas conjuntas, así como ampliar las operaciones de comercio de petróleo, de acuerdo con la agencia de noticias.
En tanto, Delcy Rodríguez, el 24 de abril se reunió con el vicepresidente, Han Zheng, en Pekín, con el objetivo de dar seguimiento a los consensos alcanzados por ambos gobiernos y fortalecer los lazos de cooperación. También sostuvo un encuentro con Zheng Shanjie, presidente de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma de China.
Además de firmar un Acuerdo de Cooperación Estratégica Financiera, que permitirá el acceso a nuevas fuentes de financiamiento, orientadas al desarrollo de proyectos en infraestructura y tecnología en Venezuela, también se discutieron proyectos de inversión conjunta en sectores como petróleo y gas, informó el portal Extra News Mundo.
“Todos pierden, salvo los rivales estratégicos de Washington”
La profundización de las relaciones de Venezuela con China y Rusia -materializada en la firma de varios acuerdos- así como la salida de las empresas occidentales de Venezuela por la revocatoria de las licencias petroleras tendría varias consecuencias que son descritas por Luis Vicente León.
“El retiro de los actores regulados y auditados del sector energético implica un aumento de la opacidad. La información sobre producción, exportaciones, precios y destino del crudo se vuelve inexacta o inaccesible. La triangulación con intermediarios, el uso de barcos sin bandera o el pago en monedas difíciles de rastrear hacen casi imposible controlar el flujo energético. Esto no solo perjudica a Estados Unidos, que pierde visibilidad e influencia, sino también al mercado global, que depende de datos confiables para operar con estabilidad”, sostiene.
Además, en este contexto actual, que contempla un nuevo orden comercial con la política arancelaria a Trump, expertos han alertado que al gobierno venezolano le costará más colocar el petróleo en el mercado negro y los descuentos serán mayores. “El costo de operar en la oscuridad siempre es más alto. Venezuela ya ofrece importantes descuentos para poder colocar su petróleo en mercados no sancionados o dispuestos a asumir riesgos”, expresa León.
“Pero si además se imponen aranceles o restricciones secundarias -como ha sugerido la administración Trump-, los descuentos podrían incrementarse aún más. Eso significa menos ingresos para Venezuela, pero también menos control para Estados Unidos sobre los actores que finalmente colocan ese petróleo en el mercado. Es un juego en el que todos pierden, salvo los rivales estratégicos de Washington”, afirma.
En ese ‘juego’, además de China y Rusia, hay otros actores que podrían beneficiarse con la revocatoria de las licencias petroleras. “Irán y otros intermediarios, tanto países como privados. En alguna medida Malasia y Singapur, donde se cambia de embarcación. Durante un tiempo fue Rusia, que revendía crudo venezolano como si fuera suyo. Ahora no puede por sanciones secundarias, además de las sanciones a raíz de la guerra en Ucrania. Cuba también recibe más petróleo cuando hay más sanciones, y menos cuando se puede vender a Occidente”, comenta Elías Ferrer.
Pero, al final, tal y como lo expresa León, “desde un punto de vista pragmático, reeditar la política de máxima presión contra Venezuela no solo ha demostrado ser ineficaz para provocar un cambio político, sino que representa un serio error estratégico para Estados Unidos”.
A su criterio, en lugar de debilitar al gobierno venezolano, esta política ha intensificado la crisis económica, lo que a su vez reactiva los flujos migratorios. “Aunque hoy existe un ‘muro virtual’ que dificulta la llegada directa de venezolanos a Estados Unidos, el colapso regional causado por nuevos flujos migratorios afecta a países aliados que ahora enfrentan presiones internas y externas que terminan repercutiendo sobre Washington”.
Mientras tanto, el pasado 8 de mayo, el presidente de China, Xi Jinping, y Vladimir Putin, firmaron una declaración conjunta para “profundizar aún más” su asociación tras las conversaciones mantenidas en Moscú, en una “muestra de solidaridad” frente a las incertidumbres globales provocadas por la diplomacia de “Estados Unidos Primero” de Donald Trump. Y en el medio, Venezuela, país con las mayores reservas probadas de crudo del mundo.
