Miguel Bosé ha sido un personaje polémico. Siempre. Pero, ahora, sus palabras han ido más allá, porque el cantante se ha convertido en el centro de la polémica, más que en la polémica misma.
Bosé, quien perdió a su madre Lucía a causa del coronavirus, ha emitido en las últimas semanas comentarios considerados por los expertos como fuera de lugar. Primero, alabó la supuesta utilización de un tratamiento experimental en Bolivia. El mismo gobierno boliviano lo desmintió. Resulta que fue un fake news, que el intérprete de Amante bandido no se tomó el tiempo en comprobar. Twitter lo castigó y le suspendió la cuenta por unos días por promover información falsa.
Más tarde, arremetió contra Bill Gates, quien anunció que la pandemia por el COVID-19 promete ser larga y que, además, las vacunas también se darán su postín para aparecer. Otra cayapa le tocó enfrentar a Miguel Bosé, quien aseguró que con todo el tema del coronavirus los gobiernos lo que buscaban era confinara sus ciudadanos para luego manipularlos.
Sin embargo, cuando se pensó que se había tranquilizado, volvió a hacer comentarios inapropiados. El tema de las vacunas escaló y, entonces, el español aseguró que él no se las pondría porque «llevan un chip y un GPS implícitos». Los expertos volvieron a caerle encima.
Bosé no se amilanó por los ataques. En el camino dijo que el tema del COVID-19 era un invento, que todo era exacerbado con la intención de asustar… La semana pasada un grupo de españoles convocó a una marcha para protestar por la medida gubernamental que obliga la utilización de la mascarilla. El cantante estuvo aupando a sus seguidores a que se presentaran el domingo 16 de agosto en la plaza Colón para hacer sentir su rechazo ante esta imposición.
«Nos vemos allá, porque yo soy la resistencia», terminó diciendo Miguel Bosé en su mensaje en sus cuentas en redes sociales. Llegó el día y la hora. Más de 3 mil personas se reunieron para darle elevar su voz… pero Bosé nunca llegó. Muchos de sus fanáticos, quienes sí acudieron sin mascarilla para mostrar su enojo contra la medida lo atacaron fuertemente.
El vocalista no se disculpó. Estuvo cinco días sin aparecer. Hasta que este viernes apareció con un video en su cuenta de Instagram, en la que, entre otras cosas, dijo que se había quedado sin una red social. Twitter lo bloqueó cuando se afanó a incitar a las protestas antimascarillas.
Además, reconoció que «el bicho sí existe y ha matado a mucha gente. Se ha dicho que yo he dicho que el bicho no existía. En marzo y abril de este año mató a mucha gente. Nuestros mayores, nuestros abuelos en las residencias y también personas que tenían patologías previas porque su sistema inmunológico está muy debilitado. Fue devastador», dijo.
No obstante, volvió a decir que el poder del virus está descendiendo y, aunque no volvió a decir que las mascarillas no son necesarias, señaló que hay que escuchar más de un consejo «para contrastar y sacar cada uno su realidad».
No dijo ni una palabra sobre su ausencia en la protesta del 16 de agosto, pero sí prometió que volvería «con más».
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