“No es que no esté pasando nada porque sí hay una crisis, pero también hay un mercado activo”

Una situación que no han dejado de vivir los venezolanos y el sector empresarial privado en Venezuela es la crisis económica y política, así como la escasez de algunas medicinas, las fallas en los servicios públicos y los problemas con el suministro de combustibles. Sin embargo, la realidad actual es que muchos han optado “por empezar a vivir y no a sobrevivir en el país”, sostuvo Luis Vicente León, presidente de Datanálisis.

El también economista aseguró que en Venezuela muchos se han mantenido luchando contra la crisis política y económica para no precisamente sobrevivir, sino “vivir y crecer”. “Se puede pensar que en el país no hay mercados, gente, actividad, empresarios, pero actualmente viven 27 millones y medio de personas y muchas de estas se levantan diario para ir a trabajar y consumir. Lo que es claro que hay consumo y actividad comercial”, comentó.

León explicó que el consumo sigue vivo. “En otros años había dinero, pero no productos”, dijo. Y no es que “no está pasando nada porque sí hay una crisis, pero también hay un mercado activo. Lo primero que tenemos que entender es que la mayoría de la población venezolana se ha ido habituando a la realidad”, expresó.

Durante el encuentro virtual “Venezuela y Colombia, más conectados que nunca”, organizado por la empresa Inseroca, con sede en Barranquilla, Colombia, el economista indicó que 76% de los venezolanos hoy no cree que se va a producir un cambio político entre 2021 y 2023 en Venezuela. “Lo que en principio es muy triste para una población que busca el cambio, ya que 80% sí lo quiere, pero 76% no lo cree”.

Insistió en que “los venezolanos han comenzado a sentir que no pueden mantenerse en modo supervivencia ni esperando que el cambio se produzca, sino que tienen que empezar hacer cosas para vivir y no para sobrevivir”.

Aseveró que Venezuela se empieza a ver como un país complejo, pero al mismo tiempo “comienza a estabilizar sus valores de exportación con proyecciones de crecimiento para el año 2022”.

León añadió que las importaciones de bienes legales en Venezuela para este año estarán en 7,9 millones de dólares y en 2022 se prevé que este en $8,5% millones.

“Esto está diciendo que el país sí está presentando una macro crisis, pero pronto vendrá un proceso de crecimiento en la actividad económica. Sin embargo, no va a regresar la Venezuela que conocíamos porque esa también era artificial, pero sí comenzará a crecer”, aseguró.

El economista comentó que ante las reiteradas consultas que han hecho a los venezolanos referente a cómo ha sido la situación personal de cada uno con respecto a 2017 y 2018, que fueron “años de macro crisis”, concluyeron “53,2% de la población dice que está mejor que en lo que estaba en 2018, pese a la pandemia, fallas en los servicios, escasez de gasolina, entre otros”.

“No es que recuperamos todo, pese a que ahorita en los supermercados hay productos y en las farmacias se consiguen medicamentos. Sí hay, pero son caros y dolarizados, lo que es un gran reto”, puntualizó.

Hoy en día se ha generado “un divorcio entre lo político y lo económico”, debido a que consumidores y empresarios se han cansado de esperar. “En el caso de los consumidores, ahora buscan más de una fuente de ingresos, tienen el foco en la economía familiar, un comportamiento estratégico en generación de ingresos. Y en el caso de los empresarios, tratan de desarrollar nuevos negocios y productos, buscan mayor competencia, incrementos de las importaciones, entre otros”, explicó a través de láminas durante la conferencia.

 “En Venezuela vivimos una crisis muy particular, que no es solo la de la pandemia. Si chequeamos la situación del país por cada venezolano, conseguimos que cerca de 90% siente que el país está muy mal y que ha vivido una crisis muy importante, que se refleja en una contracción significativa en el PIB y en la producción nacional”, afirmó.

Dijo que desde 2013 hasta hoy el PIB tiene una caída acumulada de 73,86%, y en muchos casos «cuando se ve eso decimos que hay que cerrar, por ejemplo, un negocio porque ya no hay nada que hacer».

Y si bien “la Venezuela de hoy es en efecto más chiquita y más pobre, sus mercados son más parecidos a la historia clásica en consumo de América Latina. Los venezolanos y las empresas han luchado frente a la crisis, mientras otros han preferido emigrar”, detalló.

Frontera colombo-venezolana es “como un río rebelde”

Luis Vicente León manifestó que la relación comercial en la frontera entre Colombia y Venezuela es muy grande y se ha visto afectada por la crisis política. Sin embargo, “la frontera es como un río rebelde que se está revelando contra todo lo que está pasando en el entorno y que afectaba a una realidad económica vital para ambas naciones”. 

A su juicio, es “vital” la apertura de la frontera colombo-venezolana, para que ocurra el intercambio comercial entre ambos países. “Colombia es un mercado comercial para los productores venezolanos y viceversa, además somos clientes en logística”.

“Desde hace un rato la relación fronteriza, de transporte y aduana está activa, solo que restringida por una parte del país. Pero estamos frente a anuncios que nos indican que nuestra frontera más importante en el norte de Santander y Táchira se reactiva”.

Colombia y Venezuela se encuentran para reunir esfuerzos

El CEO de Inseroca Internacional, Samir Puentes, afirmó que ante la apertura de la frontera “Colombia y Venezuela se encuentran para reunir esfuerzos”, esto para facilitar contar con materia prima y productos no terminados y posiblemente terminados. “Este enlace entre ambos países nos dará un crecimiento importante”, apuntó.

Enfatizó que para el año 2008 el intercambio comercial tuvo un punto máximo de 6.000 millones de dólares, pero fue bajando y para 2012 se ubicó en 2.500 millones de dólares de intercambio. “Luego se dio la crisis venezolana y fue bajando aún más”.

Puentes destacó que a nivel marítimo están haciendo un “gran esfuerzo” para que continúe la operatividad en los puertos venezolanos. “Vamos a ver afectados nuestros costos, pero es la oportunidad de ser creativos para continuar”.

Por otra parte, Informó que el tema de los altos fletes de contenedores es muy complejo, debido a que un contendor para el año 2020 estaba en alrededor de 1.000 y 4.000 dólares hacía Venezuela y actualmente cuesta alrededor 5.000 dólares.

“Y así como ha aumentado entre ambos países, también son altos los costos desde Asia y Europa, lo que hace que nos pongamos más creativos en buscar cuáles son los mercados cercanos que pueden proveernos y no tener ese flujo de caja en otros lugares”, agregó.

Por último, expresó que las “ventajas son mucho más que las adversidades”, debido a que inician las oportunidades para las empresas venezolanas en el país vecino y viceversa.

“Los tratados internacionales y con Venezuela nos ayudarían muchísimo. Nos toca seguir adelante y ofreciendo herramientas buenas, para que el negocio se haga y se logre la optimización”, puntualizó. 

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