Polémica sobre campo de golf olímpico en Río

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    El actual campo de golf donde se disputan las competiciones olímpicas en Río de Janeiro es el foco de lucha de biólogos y ecologistas que se opusieron desde su inicio a la construcción y que hoy día continúan con la causa en la justicia. El campo fue construido en Marependi, un Área de Protección Ambiental (APA), y se hizo según denuncian los ecologistas para favorecer a las empresas que tenían intereses urbanísticos en esa área y que habrían financiado la campaña del actual alcalde de Río, Eduardo Paes.

    Actualmente, los detractores del campo de golf tienen abiertas dos causas en la Justicia, una por el impacto ambiental provocado en una zona protegida y otra por trato de favor del regidor a las empresas.

    Río de Janeiro ya contaba con dos campos de golf, el Gávea Golf Club y el de Itanhangá donde se previó inicialmente celebrar las competiciones olímpicas. El propio astro del fútbol, Pelé, estuvo presente en el campo de Itanhangá, en un acto donde se proponía el lugar como el espacio elegido para los Juegos. Pero, a pesar de estos dos espacios, el regidor decidió construir un nuevo campo, al parecer porque la Federación Internacional del Golf publicó un informe alertando que ambos campos eran inadecuados. Pero, la razón, según los ecologistas se debía a intereses urbanísticos.

    El campo fue construido por la empresa Fiori Emprendimientos Inmobiliarios Ltda. y parece ser que la constructora Cyrela, vinculada a Fiori, recibió, a cambio de una inversión de 60 millones de reales en el campo de golf, la autorización para construir 22 edificios de más de 20 pisos.

    La obra, según los ecologistas, tampoco contó el estudio de impacto ambiental previo, exigido por ley para actividades con potencial impacto.