La presidenta de Corea del Sur, Park Geun-hye, deberá responder ante la Fiscalía de ese país por un presunto caso de corrupción.
Por el llamado Choi Soon-sil Gate, la Fiscalía surcoreana ya ha interrogado a varios hombres de negocios, entre ellos, Chung Mong-Koo, el presidente de Hyundai, el cuarto mayor fabricante de coches del mundo, los cuales habrían dado enormes sumas de dinero a Choi Soon-sil, amiga íntima de la jefa del Estado y quien fue apresada hace tres semanas por haber extorsionado a grandes conglomerados industriales.
El escándalo ha provocado la ira de la población, la cual ayer celebró la mayor protesta en la historia democrática del país asiático. El hecho de que una desconocida sin cargo público haya podido influir desde la sombra en decisiones gubernamentales y enriquecerse ha hecho mella en la popularidad de la presidenta, la más baja que haya conocido un líder en el país, informó Euronews.
Park Geun-hye reconoció haber depositado una gran confianza en su amiga Choi Soon-sil y haber fallado en su deber de ser vigilante pero ha desmentido numerosos rumores sobre su supuesta participación, bajo la influencia de la que los medios apodan Rasputina.



