Sin cambios estructurales, el comportamiento de la economía en 2026 se verá complicado, aseveró Asdrúbal Oliveros, socio director de la firma Ecoanalítica. De hecho, para el próximo año pronostica -dentro de ese escenario- que el crecimiento caería de 4% en 2025 a 2,6% en los próximos doce meses.
Prevé que la inflación se ubicaría en 320% en bolívares y 18% en dólares y el tipo de cambio BCV se situaría en 980 bolívares por dólar para el cierre del próximo año. El consumo privado estaría en 3,5%; el público en 8,4%; la producción manufacturera, 2,4% y el balance fiscal en -1,5% del PIB.
Durante su intervención en el foro Prospectiva Venezuela I Semestre 2026, organizado por el Centro de Estudios Políticos y de Gobierno Francisco José Virtuoso S.J. (CEPyG) de la UCAB, señaló que las exportaciones serán de 19,5 mil millones de dólares y las importaciones 16,7 mil millones de dólares.
Si se produce un cambio estructural o negociado, considera que el crecimiento será mayor al 5%, al tiempo que desaparece el riesgo inflacionario. Proyecta que continuará aumentando la producción petrolera, así como los envíos a Asia con riesgo de mayor descuento y dificultades logísticas y, posiblemente, entren nuevos actores al mercado.
De acuerdo con Olivero, los resultados de 2025 apuntan a un crecimiento del sector petrolero, aumento de la recaudación tributaria y disciplina fiscal por parte del gobierno. En contraparte, se observa una aceleración inflacionaria, tanto en bolívares como en dólares, mientras se mantiene una política cambiaria errática que ha llevado a una desaceleración del consumo privado y caída del crédito bancario.
Oliveros también afirmó que el petróleo sigue siendo clave. Los ingresos por venta del hidrocarburo provienen en 53% de Asia, 25% de operadores independientes y 22% de Estados Unidos. Durante este año, la producción se ubicó cerca del millón de barriles diarios, para un crecimiento acumulado de 13,4%.
El economista destacó que las ventas de crudo están haciendo en criptomonedas, lo que ha impactado el mercado cambiario. “Vivimos una transición de las mesas de cambio bancarias (20% de la oferta total) a las plataformas de criptomonedas (80% de la oferta)”, dijo.
Olivero también indicó que se mantendría el consumo en sectores como alimentos y salud, habría mejora en las ventas comerciales y en el sector servicios, con una leve contracción en las importaciones. Agregó que la brecha cambiaria continuaría, con aumento de las operaciones vía cripto y reducción del crédito.
Rector de la UCAB: La universidad y la Iglesia están unidas
“En el caso de Venezuela, la Iglesia está unida porque en general persigue los mismos objetivos. Tenemos una doctrina común, que es la Doctrina Social de la Iglesia, y eso es fundamental, porque detrás de ella hay un universo de valores que todos y cada uno de nosotros tiene como fundamento, como son la democracia y el respeto a los derechos humanos. Los principios institucionales son elementos no negociables para la Iglesia y para la Universidad, y eso se ha sostenido a lo largo de todos los documentos”, dijo el padre Arturo Peraza S.J., rector de la Universidad Católica Andrés Bello, durante sus palabras de apertura
Al evento asistieron los cardenales Diego Padrón y Baltazar Porras; el presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, monseñor Jesús González de Zárate; el Superior general de la Compañía de Jesús, Padre Alfredo Infante; y el exrector de la UCAB, Padre Luis Ugalde. Igualmente estuvieron miembros del cuerpo diplomático, empresarios y representantes de diferentes sectores de la sociedad civil.
Peraza agregó que “la iglesia es unitaria y hay un vínculo muy fuerte entre obispos, sacerdotes, y creo que la mayoría de los laicos también comparten esa visión. Evidentemente cada uno le da su énfasis, pero el sentido de unidad se mantiene. Creo que es bueno decirlo en este contexto, porque cuando se hace análisis a veces se trata de decir cosas sobre la iglesia que no tienen ningún fundamento en la realidad”.
A su juicio, la sociedad venezolana tiene que tratar de encontrar y promover el debate; y ese es precisamente el ejercicio que le corresponde a una universidad. Finalizó su intervención señalando que eso es lo que trata de hacer la UCAB. “Justamente el evento de Prospectivas I Semestre de 2026 demuestra un ejercicio académico que aporta ideas para el debate”.
Altos niveles de desigualdad social
Para Luis Pedro España, sociólogo y profesor de la UCAB, en un escenario de altísima incertidumbre como el actual, las perspectivas sociales del país sólo pueden partir de una relativa continuidad de aquellas variables que inciden directamente sobre las condiciones de vida de la población en el corto plazo.
De acuerdo con el estudio titulado “Recesión, clima social y prospectivas en Venezuela 2025-2026” presentado por España en el evento organizado por el CEPYG de la UCAB, los factores que más explican la situación social del país se mantienen.
Persisten los altos niveles de desigualdad socioeconómica, así como una dualidad territorial en la cual los estilos de vida en la zona urbana, especialmente en las principales ciudades, contrastan con el estilo de vida y oportunidades de mejora en las ciudades intermedias y las zonas semiurbanas o rurales del país.
Advirtió también que los altos índices inflacionarios que se esperan para 2026 van a significar una caída en el poder de compra para los estratos medios y bajos de la población. Estima que la caída del ingreso familiar podría ubicarse entre un 10% y 30% en promedio.
En materia de servicios sociales continuará la precariedad en salud, donde la atención primaria pública sólo cubriría las consultas. En materia de educación, las familias con miembros en edad escolar seguirán percibiendo que una educación de mayor calidad y a tiempo completo dependerá del pago de una matrícula.
La leve mejora de los servicios públicos en las principales ciudades y en la conectividad harán la vida cotidiana un poco menos angustiosa que en años anteriores, aunque la realidad en ciudades intermedias y zonas rurales seguirá bajo la zozobra de los cortes de luz y las deficiencias de los servicios de recolección de basura y suministro de agua, aunque estas realidades varían mucho según el caso particular del que se trate.
Entorno internacional turbulento
Según los profesores Elsa Cardozo y Félix Arellano, la prospectiva internacional está marcada por un entorno turbulento, donde destacan tres elementos: la geopolítica multipolar, la institucionalidad bajo presión y una interdependencia desafiada y desafiante en y entre todos los ámbitos.
En cuanto a la primera, se observa una multipolaridad como competencia fuerte y acuerdos débiles; tensiones y conflictos por reparto-transacciones sobre zonas, temas y recursos de influencia. Luego se percibe una institucionalidad bajo presión definida por avances autoritarios y desafíos liberales, debilitamiento y desplazamiento de principios y reglas en todos los ámbitos, así como resistencia a cambios y tendencia a la instrumentalización del multilateralismo. El tercer aspecto tiene que ver con una interdependencia desafiada y desafiante entre y en todos los ámbitos que abarca desde la ecología y la economía hasta los derechos humanos.
El análisis de los especialistas contempla que hay una gran cantidad de factores que condicionan riesgos y oportunidades internacionales para Venezuela. Es el caso de organizaciones internacionales, como las de Derechos Humanos y Seguridad (ONU / CPI / CIJ); económicas (FMI, BM, BID) y hemisféricas y regionales (OEA, CELAC, Caricom y ALBA)
Luego están las posiciones asumidas por países como Estados Unidos que lanza una acción en el Caribe, frente a las costas venezolanas, argumentando la necesidad de actuar contras las redes internacionales del narcotráfico. También destaca Latinoamérica y el Caribe marcada por realineaciones ante el desarrollo de la situación de Venezuela y sus prospectos de gobernabilidad democrática.
En el caso de Europa, básicamente cultiva relaciones con Latinoamérica y el Caribe y mantiene interés en la recuperación de gobernabilidad democrática en Venezuela. Y luego están actores como Rusia, China, Turquía, Catar e Irán que son considerados como intermediarios/mediadores, interesados en ventajas geopolíticas y económicas, pero con posibilidad limitada de apoyar al régimen venezolano.
Por su parte, el gobierno venezolano se mantiene en una posición de atrincheramiento, amenaza de caos, con reducido margen de maniobra por no reconocimiento y desarticulación institucional internacional, así como el llamado a aliados extracontinentales y apelación a los principios de no injerencia y paz regional.
En contrapartida, la oposición se encuentra bajo represión gubernamental creciente; busca reimpulsar su legitimidad y planes para liderar una transición ordenada. Su principal reto es movilizar/reconstruir confianza e institucionalidad adentro y mantener/ampliar apoyos democráticos internacionales.
Escenarios políticos
Para finalizar, el director del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno, profesor Ángel Oropeza, presentó los resultados de un estudio privado de opinión y percepción pública, encomendado a la firma Delphos exclusivamente para este evento de Prospectiva.
Entre los hallazgos del estudio, se menciona, por ejemplo, que la esperanza de la población sobre el futuro de Venezuela ha aumentado, aunque al mismo tiempo la mayoría considera que la situación del país ha empeorado, especialmente por los problemas económicos, que constituyen su principal preocupación.
En cuanto a la necesidad de que haya un cambio político, la mayoría de los encuestados (77%) piensa que es necesario, incluyendo un alto porcentaje de quienes se autoidentifican como simpatizantes del chavismo, como una vía para que puedan solventarse los problemas económicos del país.
Así mismo, los venezolanos siguen mostrando una mayor disposición anímica a la protesta pacífica, aunque persiste el temor a la represión si llegasen a materializarla. De hecho, este temor es para la gente el principal inhibidor de las protestas y movilizaciones pacíficas.
Dos de cada tres encuestados manifiesta no estar de acuerdo con las sanciones. Sin embargo, la mayoría (61%) no cree que sean las sanciones la causa de los problemas económicos del país.
Pero sigue vigente la expectativa, en todos los sectores, indistintamente del espectro ideológico o partidista, de que “algo va a ocurrir” en corto plazo, aunque nadie sepa exactamente qué.
Luego de informar sobre los resultados de esta encuesta privada, Oropeza presentó las conclusiones de un estudio sobre prospectiva política para los próximos seis meses realizados por el Centro de Estudios Políticos y de Gobierno también para este evento.
Para entender la real naturaleza del estudio, comenzó explicando cómo la prospectiva política (o political foresight) es una disciplina sistemática y rigurosa que no busca predecir los acontecimientos por venir, como si fuera un ejercicio de adivinanza o futurología, sino explorar, identificar y analizar los futuros posibles y probables de un sistema político, con el fin de tomar mejores decisiones en el presente.
Se identificaron 27 variables criticas (políticas, institucionales, económicas, sociales, internacionales), y se realizó un análisis estructural a fin de determinar la influencia y ponderación de cada una como fuerzas motrices que definirán los futuros posibles para Venezuela.
Posteriormente, se practicó un análisis de cruce de estas variables críticas, y su correspondiente diagrama de flujos causales. Finalmente, se adoptó un método de escenarios contrastados para Venezuela a partir de la creación de una Matriz de Impacto y probabilidades.
Bajo la premisa metodológica no de predecir “esto es lo que va a pasar”, sino “esto es lo que podría pasar si…”, la combinación y cruce de variables criticas permitió la identificación de 4 escenarios: 1) Mantenimiento del status quo (continuación de la administración Maduro en el poder), 2) Crisis sistémica, 3) Materialización y consecuencias de la amenaza externa, y 4) Negociación forzada.
A partir del comportamiento al día de hoy de las variables criticas consideradas, se discutieron las diferentes probabilidades de ocurrencia de cada uno de los cuatro escenarios, y sobre todo los distintos eventos “disparadores” que explicarían sus probabilidades de aparición, así como los elementos claves a monitorear para tratar de anticipar su ocurrencia.
En todo caso, y esta fue una de las conclusiones del estudio, ninguno de los cuatro escenarios parece definitivo, dada la alta inestabilidad de las variables en juego. “Lo que puede parecer para algunos el fin de algo, avizora en realidad ser el comienzo de otra cosa”, concluyó Oropeza.
