La movilización de los trabajadores y el movimiento sindical independiente de este Primero de Mayo no pudo llegar al centro de Caracas en horas del mediodía porque la policía y afectos del oficialismo lo impidieron.
A partir de las 9:00 am comenzó la concentración en la Plaza Brión de Chacaíto para recorrer luego el boulevard y la avenida Solano, con la finalidad de encontrarse con otro contingente reunido en Plaza Venezuela. Pero allí los marchistas se vieron impedidos de llegar a la Plaza Morelos que era el punto de destino.
«Los chavistas desde anoche cerraron la avenida Libertador y todos los accesos al centro de Caracas», comentó un participante de la marcha opositora.
En la concentración y durante todo el trayecto de la marcha los trabajadores vociferaron la consigna “¡Salario digno, ya!”; además de manifestar su desconfianza respecto a los anuncios de Nicolás Maduro sobre mejoras laborales para el Primero de Mayo.
Las pancartas portadas por los sindicatos y trabajadores tenían impresa también la consigna “¡Salario digno, ya!”, ya! e incluso hubo un cartel con un hueso auténtico y descarnado de res en alegoría al «salario de hambre» que padecen los trabajadores.
«Soy trabajadora de la salud y obviamente el salario no me alcanza», rezaba el cartel en manos de una manifestante.
Ingreso insuficiente

Sindicalistas asistentes a la marcha cuestionaron la política laboral y económica del gobierno de Maduro. «Cualquier anuncio de aumento de sueldo y/o del ingreso mediante bonos sin incidencia salarial siempre será insuficiente», aseguró Pablo Zambrano, directivo del Sindicato de Trabajadores de la Salud.
Esta condición, agregó Zambrano, es consecuencia de las medidas económicas de 2018 con la reconversión monetaria, el achatamiento de las tablas salariales y la eliminación de beneficios.
El dirigente reiteró que el salario mínimo debe fijarse de acuerdo con el artículo 91 de la Constitución, el cual establece que el sueldo mínimo debe cubrir el costo de la canasta básica.
Asimismo, el sindicalista insistió en la necesidad de un diálogo tripartito con participación de todos los sectores para elaborar una agenda laboral tendente a solucionar los muchos problemas de los trabajadores.
Gabriel Vellenilla, presidente del Sindicato de Trabajadores del Plástico de Caracas y el estado Miranda, señaló que el sector privado paga mejores ingresos (entre 100 y 200 dólares mensuales en promedio) a sus trabajadores, pero esos montos están lejos del costo de la canasta alimentaria de 500 dólares.
Destacó que la bonificación del salario también la aplican las empresas en desmedro de las prestaciones sociales, vacaciones y utilidades, entre otros beneficios laborales que se calculan con base en el salario mínimo.
Sobre la situación del sector plástico, Vallenilla reveló que muchas empresas cerraron u operan por debajo de su capacidad instalada, lo cual se evidencia en la disminución de los puestos de trabajo de 10.000 a 2.000.
Carlos Julio Rivera, directivo del sindicato de trabajadores activos y jubilados del Seguro Social, advirtió en que el sueldo mínimo debe ser el establecido en la Constitución.
De esta manera, dijo el dirigente, las pensiones -que están equiparadas con el sueldo mínimo- experimentarían una recuperación importante respecto al monto actual de 130 bolívares (3,5 dólares) mensuales.
«En el entorno laboral y político que ha impuesto el oficialismo, los jóvenes tenemos muy pocas oportunidades de una remuneración suficiente para vivir con holgura, pues ahora los venezolanos ganan sueldos miserables», expresó Víctor Rodríguez, del movimiento Jóvenes por la Democracia Social y cursante de Estudios Políticos y Administrativos en la Universidad Central de Venezuela (UCV).
Explicó que los empleos disponibles en el mercado de trabajo nacional ofrecen beneficios laborales insuficientes. «Esto hace que muchos jóvenes emigren. De mis compañeros de liceo la mayoría se ha ido del país y los que nos quedamos queremos sacar adelante a Venezuela mediante un cambio social, económico, político, cultural y educativo», concluyó.
