Salud mental: presión, estrés y ansiedad enfrentan quienes quieren ser la más bella

Si bien la salud mental no es un tema de reciente data, ha cobrado relevancia en las últimas semanas luego de que la gimnasta estadounidense Simone Biles anunciara su retiro de dos competencias de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 para priorizar su salud mental. “Tenemos que proteger nuestro cuerpo y mente en vez de solo salir y hacer lo que el mundo quiere que hagamos”, expresó la medallista olímpica tras retirarse de la competencia por equipos.

Como ella, otros atletas han hablado abiertamente lo que el estrés y la presión les han provocado. La estrella del tenis Naomi Osaka se retiró del Abierto de Francia y otros circuitos para preservar su salud mental; mientras que la muerte de la ciclista neozelandesa Olivia Podmore, quien compitió en los Juegos Olímpicos de Río 2016, está asociada con los problemas mentales que sufría.

No obstante, la presión y el estrés no se limitan a las competencias deportivas, ya que en muchos ambientes competitivos suelen estar presente dichos factores, como ocurre en los concursos de belleza.

Por ejemplo, Venezuela es mundialmente reconocida por su participación en los concursos de belleza. Con siete coronas del Miss Universo, seis coronas del Miss Mundo y ocho coronas del Miss Internacional, las venezolanas han revolucionado los certámenes de belleza.

Así que representar al país en uno de los concursos internacionales más importantes es la aspiración de jóvenes venezolanas, quienes desde muy pequeñas persiguen el sueño de ser reinas de belleza. Tal es el caso de Nariman Battikha, Miss Portuguesa 2017 y Reina Hispanoamericana 2018. “Participar en certámenes de belleza siempre fue mi sueño, desde pequeña veía los concursos y soñaba con estar ahí”, relató.

Sin embargo, ser Miss en un país donde la belleza tiene semejante protagonismo es una gran responsabilidad que en ocasiones puede estar acompañado de mucha presión y estrés.

El terapeuta Heber Londoño indicó que la presión de las candidatas podría deberse al compromiso de verse en un concurso que, a pesar de ser nacional, es visto de manera internacional. Las concursantes no solo quieren ganar esa noche si no trascender al siguiente concurso internacional, el cual es más competitivo.

Señaló que la presión en los certámenes de belleza es muy elevada, ya que las candidatas deben cumplir con clases de oratoria, pasarela, entrenamientos físicos y continuas pruebas de vestuario, además de estar sometidas a lo que implica vivir en un país donde la desesperanza es el tema del día a día.

Battikha indicó que la preparación en los certámenes de belleza es “bastante exigente”, debido a que implica varios meses de muchas actividades y pocas horas de sueño. “Es muy estricto, quizás la mayoría de las personas se imaginan algo más color rosa”, agregó.

Presión desde las redes sociales

Otro foco es el impacto que ejercen las redes sociales. Londoño afirmó que desde la aparición de esas plataformas tecnológicas se ha invitado a las personas a demostrar su apoyo a su candidata favorita a través de los “likes” y comentarios, pero esto puede ser contraproducente. Explicó que las participantes desean ser validadas y aceptadas por las personas a través de las distintas redes y cuando esto no sucede pueden sufrir de ansiedad, estrés, depresión y cierta sensación de soledad.

Para Battikha es importante que saber manejar sabiamente las redes sociales, tener en cuenta que no son un determinante en los concursos y hacer caso omiso de los comentarios negativos, pues los seguidores no ven la competencia interna de las participantes y probablemente la favorita del público no clasifique.

Aseguró que las redes sociales pueden generar presión en las participantes, ya que constantemente suelen compararlas entre sí. “Es bastante fuerte, uno no está acostumbrado en la vida diaria a que te paren al lado de una persona y te digan quien de las dos es más linda. En Instagram te tienes que someter a eso y a veces es imposible dejar de leer los comentarios. No es bonito y genera muchas inseguridades”, comentó.

Londoño dijo que las misses no solo llevan la banda de su estado o país, si no la presión de todo un planeta que confía en que por ser venezolanas van a estar entre las principales ganadoras.

La Reina Hispanoamericana 2018 indicó que el apoyo por parte del publicó también genera cierta presión. “Sentía apoyo, pero a la vez presión por parte de las personas que me decían que era su favorita y que querían que ganara. Eso genera una responsabilidad bastante grande. Y cuando me tocó representar a Venezuela internacionalmente fue mayor esa presión, porque las venezolanas se caracterizan por su excelente papel en los concursos internacionales y yo no quería ser la excepción”, expresó.

Después del certamen…

Por otro lado, el costo para la salud mental puede ser notorio. Existen ciertas consecuencias psicológicas que pueden presentar las candidatas luego de su participación en un concurso de belleza.

Londoño mencionó que si una participante no tiene la madurez necesaria para estar en un concurso de belleza, podría experimentar un grado de estrés forzado irracional y alteración de su identidad al ser objetivizada por cánones de belleza creados por el marketing.

Señaló que estar dentro de un ambiente donde los periódicos, las redes sociales y televisoras presentan las imágenes de las candidatas continuamente hace que se acostumbren a la atención y cuando eso deja de pasar pueden presentar “inconsistencia de status”, lo que puede afectar la dinámica de la participante al entrar de nuevo a su realidad, pues podría esperar que la traten como una celebridad.

Cuando alguien joven alcanza la fama de manera inesperada, como muchas de las candidatas, las exigencias van en aumento por ende también las inseguridades, explicó Londoño. “Si no se saben manejar, las drogas y el alcohol pueden ser el refugio perfecto”, dijo.

Sostuvo que es fundamental el apoyo por parte de seres queridos, desde el punto de vista emocional, debido a la gran exigencia que implica participar en los certámenes de belleza.

Para Battikha la presión se vuelve parte del día a día, por lo que hay que aprender a saber llevarla. Afirmó que la forma de lidiar con eso es “apoyarte en personas que te quieren de verdad”.

Cree que en los concursos de belleza, al igual que en la vida, no se puede tener el control de todo. “Yo daba lo mejor de mí, me esforzaba al 100%, pero sé que no podía controlar el resultado. Para evitar la presión y el estrés me iba a mi cama consciente de que di lo mejor de mí”, apuntó.

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