El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó el viernes un decreto que impone una tarifa de 100.000 dólares a las solicitudes para las visas H-1B en “un esfuerzo por frenar el uso excesivo del programa”.
“Necesitamos grandes trabajadores, y esto prácticamente asegura que eso es lo que va a suceder”, dijo el mandatario desde la Oficina Oval, donde funcionarios detallaron cómo la medida incentivaría a las empresas a emplear trabajadores estadounidenses mientras aún proporciona una vía para contratar trabajadores extranjeros altamente calificados en campos especializados.
En un decreto separado, Trump también ordenó la creación de una vía de inmigración de “tarjeta dorada” que, según él, acelerará las visas para extranjeros que paguen 1 millón de dólares, mientras que permitirá a una empresa pagar 2 millones de dólares para agilizar el proceso para un trabajador extranjero que patrocine.
Las medidas, de acuerdo con CNN, marcan el más reciente esfuerzo de la administración por tomar medidas enérgicas contra la inmigración e imponer nuevos límites estrictos sobre los tipos de extranjeros permitidos en el país. Amenazan con impactar significativamente a las industrias que dependen en gran medida de los trabajadores H-1B.
El secretario de Comercio, Howard Lutnick, dijo a los periodistas en una llamada el viernes por la noche que el gobierno llegó a la tarifa de 100.000 dólares por año, más los costos de verificación, después de hablar con las empresas.
Señaló que la estructura de pago aún está en discusión con el Departamento de Seguridad Nacional, en términos de “si vamos a cobrar los 300.000 dólares por adelantado o 100.000 dólares anuales durante tres años”.
La visa H-1B es una visa de trabajo válida por tres años y puede renovarse por otros tres años. Economistas han argumentado que el programa permite a las empresas estadounidenses mantener su competitividad y hacer crecer su negocio, creando más empleos en Estados Unidos.
