Comprar ropa y objetos de segunda mano es una opción para los venezolanos, de cara a la profunda crisis económica que atraviesa el país. El país latinoamericano llegó a 2016 con una cifra de inflación superior al 100%.
En el popular «Mercado de los Corotos», ubicado en Quinta Crespo, al noroeste de Caracas, la compra y venta de este tipo de objetos es la ley. Los «corotos» objetos usados llegan a mano de los revendedores desde familias que emigran del país o de mano de aquellas que se ven forzadas a vender sus objetos de valor para tener ingresos extra.
Los precios de los productos son fijados en función de lo que marcan mercados electrónicos como Mercadolibre.com o plataformas similares. El «Mercado de los Corotos» abre sus puertas solo los fines de semana; durante el resto del tiempo, los comerciantes se dedican a hurgar en los rincones de la ciudad para abastecerse de novedades.
También existe un mercado informal, en la calle, fuertemente perseguido por la policía. Los vendedores aseguran que las dificultades para vender en la vía pública datan de un año atrás.



