Durante 2024, los mercados financieros han experimentado fluctuaciones significativas. Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), se proyecta un crecimiento económico global de 2.9%, reflejando la desaceleración del comercio y la incertidumbre económica.
El mercado energético ha visto una gran volatilidad en 2024. En los primeros meses del año, los precios del Brent y el WTI (West Texas Intermediate) fluctuaron entre 70 y 85 USD por barril, reflejando la incertidumbre sobre la demanda de China y los recortes de producción por parte de la OPEP+. Sin embargo, hacia octubre, los precios del Brent alcanzaron los 95 USD por barril, impulsados por nuevos recortes en la producción liderados por Arabia Saudita y Rusia, quienes limitaron la oferta para mantener los precios elevados.
Las reservas estratégicas de petróleo de Estados Unidos disminuyeron, situándose en su nivel más bajo desde 1983, alrededor de 350 millones de barriles, lo que generó mayor presión sobre el mercado energético. Además, la menor inversión en exploración petrolera a nivel mundial continúa restringiendo el crecimiento de la oferta, lo que podría prolongar la presión sobre los precios.
El desempeño de los índices bursátiles estadounidenses ha sido desigual durante el año:
• S&P 500: El índice más amplio del mercado subió alrededor de 12% en la primera mitad del año, beneficiándose de los buenos resultados corporativos, pero cayó un 4% en agosto y septiembre por el temor a mayores tasas de interés y la incertidumbre electoral.
• Dow Jones Industrial Average: Mantuvo una subida más moderada, acumulando un crecimiento del 7% hasta octubre, respaldado por sectores defensivos como el industrial y energético.
• Nasdaq Composite: Las empresas tecnológicas tuvieron más dificultades, con una caída del 8% durante el tercer trimestre, debido al impacto de las tasas de interés altas sobre las valoraciones y el lento crecimiento del sector.
La volatilidad ha sido una característica constante en 2024, medida por el Índice VIX, que aumentó un 25% en octubre en anticipación a las elecciones. Esto refleja la ansiedad de los inversionistas ante los resultados electorales y los futuros cambios en las políticas monetarias.
Estacionalidad
Existen patrones históricos en los mercados financieros estadounidenses que varían según si el gobierno está liderado por republicanos o demócratas. Según estudios de Bloomberg y S&P Global:
• Gobiernos republicanos: Los índices bursátiles tienden a crecer más rápido en los primeros años de sus mandatos, con un rendimiento promedio del 7-8% anual, gracias a políticas fiscales favorables a las empresas y menores regulaciones.
• Gobiernos demócratas: Aunque los mercados muestran un desempeño más moderado, alrededor del 5-6% anual, las políticas enfocadas en infraestructura, salud y tecnología generan beneficios a largo plazo, especialmente para las empresas del sector verde y de innovación.
Un análisis de los últimos 50 años muestra que, independientemente del partido, el S&P 500 ha subido en un 77% de los años electorales, aunque la volatilidad aumenta en los meses previos a las elecciones debido a la incertidumbre sobre los resultados.
Las elecciones presidenciales del 5 de noviembre de 2024 en Estados Unidos son un evento decisivo tanto política como económicamente. Las encuestas muestran una carrera muy ajustada entre el candidato republicano y el presidente demócrata en funciones. Según el sitio RealClearPolitics, las encuestas promedio a octubre muestran una diferencia de menos del 1% entre ambos candidatos.
Escenarios
• Republicano: Un triunfo republicano podría significar recortes de impuestos, aumento de la producción energética y menores regulaciones en tecnología y finanzas. Esto podría impulsar a corto plazo los mercados bursátiles, especialmente en sectores como el energético y bancario.
• Demócrata: En caso de victoria demócrata, se espera que continúen las políticas de estímulo a la infraestructura y la transición energética. Sin embargo, esto podría generar mayor presión regulatoria sobre sectores como el tecnológico y financiero.
La incertidumbre en torno al proceso electoral y el posible impacto de litigios posteriores a la elección aumentan la preocupación de los inversionistas. Un periodo prolongado de disputa sobre los resultados podría provocar caídas adicionales en los mercados y mayor volatilidad en el dólar.
El entorno para los mercados financieros se mantiene desafiante hacia el cierre de 2024. La combinación de tasas de interés persistentemente elevadas, un mercado energético marcado por alta volatilidad y la incertidumbre política en Estados Unidos obliga a adoptar enfoques estratégicos más prudentes. En este contexto, la diversificación de portafolios, el monitoreo constante de los precios del petróleo y la preparación para un entorno regulatorio en evolución son fundamentales para mitigar riesgos.
Con las elecciones del 5 de noviembre en el horizonte, los mercados podrían reaccionar con marcada volatilidad, tanto ante los resultados como frente a posibles impugnaciones. Sin embargo, una vez disipadas las incertidumbres políticas, se espera que los mercados encuentren mayor estabilidad hacia 2025, ajustando sus expectativas a las nuevas directrices fiscales y económicas que emanen del gobierno entrante.
