Aciertos y errores en el primer año de COVID-19 en Venezuela

El 13 de marzo de 2020 fueron confirmados de manera oficial los dos primeros casos de COVID-19 en Venezuela. Ese día la vicepresidenta de la administración Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez, informó que se trataba de una mujer de 41 años de edad, quien llegó al país el 5 de marzo de un vuelo proveniente de España; y de un hombre de 52 años de edad que ingresó el 8 de marzo. A un año de ese anuncio, HispanoPost recopila los aciertos y errores cometidos para enfrentar la epidemia.

Los aciertos

Declarar una cuarentena radical temprana

El 16 de marzo de 2020 Nicolás Maduro declaró la cuarentena en todo el territorio nacional, un día antes la medida se había aplicado en Caracas, Miranda, Vargas, Zulia, Cojedes, Táchira y Apure.

Ese lunes, Venezuela registraba 33 casos positivos de la enfermedad. Razón por la cual la medida fue considerada una de las más drásticas en América Latina, aunque se asemejaba a las aplicadas en China, Italia y España, en su momento.

En entrevista de HispanoPost, hecha en julio de 2020, el vicepresidente de la Sociedad Venezolana de Infectología, Manuel Figuera, destacó que esa medida, sumada a la escasez de gasolina y tener menos de diez aerolíneas internacionales operando en el país hicieron que los contagios al inicio no fuesen mayores.

Crear la mesa técnica para acceder a Covax

Desde febrero de 2021 la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), expertos en salud y representantes de Maduro y Juan Guaidó conforman la mesa técnica para acceder a vacunas del mecanismo Covax.

El objetivo de la mesa es definir un plan de vacunación y una vía para pagar el adelanto de 18 millones de dólares requeridos para obtener las dosis a un precio menor que en el mercado.

El pasado miércoles 10 de marzo, en el encuentro informativo semanal de la OPS, su subdirector, Jarbas Barbosa, indicó que las negociaciones entre las partes “están progresando muy bien”. No obstante, “se requerirán semanas para tener todo finalizado”, expresó, al destacar que el país todavía no ha hecho su primer pago a este mecanismo.

Covax está codirigido por la Alianza Gavi para las Vacunas (Gavi), la Coalición para la Promoción de Innovaciones en pro de la Preparación ante Epidemias (CEPI) y la Organización Mundial de la Salud. “Su objetivo es acelerar el desarrollo y la fabricación de vacunas contra la COVID-19 y garantizar un acceso justo y equitativo a ellas para todos los países del mundo”, afirma la OMS en su portal.

Llegada de las primeras vacunas

El sábado 13 de febrero de 2021 la Sputnik V se convirtió en la primera vacuna en llegar a Venezuela. El envío contenía 100.000 dosis y al ser de doble inyección abarcaría a 50.000 personas.

Actualmente, el país suma 700.000 dosis recibidas; 200.000 de ellas provenientes de Rusia, y 500.000 de la farmacéutica china Sinopharm, las cuales arribaron el primero de marzo de 2021. Las entregas fueron hechas mediante acuerdos entre países.

Los errores

Migrantes fueron catalogados de “armas biológicas”

Desde los primeros días de pandemia, los venezolanos que retornaron a su país por las consecuencias de la COVID-19 fueron señalados de “armas biológicas” por Nicolás Maduro. En julio de 2020 los migrantes que regresaran por vías irregulares y fueron llamados “bioterroristas”.

“Se encontraron con un discurso estigmatizante por parte de las autoridades de su propio país que, por radio y televisión, promovieron más paranoia contra el que se fue, al decir que eran portadores del virus en lugar de ofrecer la ayuda que necesitaban”, indicó  la especialista en migración venezolana, Claudia Vargas, al ser consultada.

En septiembre, quienes regresaron a Venezuela volvieron a sus países de acogida, a pesar de que las fronteras estaban cerradas. Hasta enero de 2021, en Colombia hay 1.742.927 venezolanos, cifra superior a la de 2020, de 1.729.537 personas.

Las pruebas diagnósticas en vez de aumentar, disminuyeron

Un estudio del exministro de Salud, José Félix Oletta, reveló que entre mayo y octubre de 2020 en Venezuela hubo una disminución de 69,5% de las pruebas diagnósticas de todo tipo, tanto PCR como rápidas. El análisis hecho con datos oficiales muestra que en mayo se realizaron 510.737 pruebas y en octubre la cifra bajó a 155.325.

La presidenta de la Federación de Colegios de Bioanalistas de Venezuela, Judith León, afirmó en su momento que había una reducción en las pruebas para determinar el virus SARS-CoV-2 a través de las vías moleculares y también de anticuerpos IgG e IgG, conocidas como test rápidos.

La Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de los Asuntos Humanitarios (OCHA, por sus siglas en inglés) también mostró un informe. Indicaba que hasta el 28 de julio de 2020 de las 1.511.433 pruebas diagnósticas realizadas en el país, solo entre 5% y 6% eran PCR, es decir, entre 75.571 y 90.685.

Hubo una pequeña descentralización de los laboratorios

Durante meses el país contó con un solo lugar para procesar las pruebas diagnósticas. Realidad que atrasaba el proceso y confirmar los casos positivos.

Actualmente tiene seis laboratorios, cifra que los expertos indican que debería ser mucho mayor.

En julio de 2020, el infectólogo Julio Castro dijo a HispanoPost que se requiere que no sea un solo laboratorio el que las procese sino 20, de ser posible. De hacer entre 6.000 y 7.000 de estas pruebas diariamente, se identificaría cada caso de manera temprana.

En febrero y según información divulgada por Conviasa, se conoció que el gobierno de Maduro habilitó seis laboratorios de detección:el Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel (Inhrr), en Caracas; el Laboratorio de Virología Molecular del Instituto venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) y el Laboratorio de Biología Molecular del Centro Nacional de Genética Médica Dr. José Gregorio Hernández, ambos en Miranda; el Laboratorio de Biología Molecular Félix Pifano, en Yaracuy; el Laboratorio móvil del Instituto Nacional de Higiene, en Táchira; y el Laboratorio Genomik, en el estado Aragua. Un mes después habilitó otro puesto, en el aeropuerto de Maiquetía, del que se maneja escasa información.

Aislaron en hoteles y hospitales a personas con síntomas leves

En agosto de 2020 los pacientes estaban en listas de espera por la escasa disponibilidad de camas de los centros de salud. Para el infectólogo Manuel Figuera el error fue enfocarse en aislar en hospitales u hoteles a personas asintomáticas o con malestares leves.

La razón está en que estos casos corresponden estadísticamente a 80% de las personas con COVID-19. “Ellos podrían estar aislados en sus casas para concentrarnos en ese 20% restante que sí va a requerir atención hospitalaria y especializada”, señaló Figuera.

En los hoteles, las personas ingresadas eran previamente sometidas a pruebas rápidas que, de dar positivo “pudiera implicar una infección pasada”, destacó el infectólogo. A pesar de no ser una manera segura de confirmar los casos, Miranda León, como la llamamos en julio para proteger su identidad, fue aislada inmediatamente y no fue sino hasta cinco días después que le hicieron la prueba PCR.

El método 7+7 y los “regalos” de flexibilización

En junio de 2020 empezó el plan de una semana de cuarentena y la siguiente de flexibilización, a pesar de que siete días son suficientes para contagiarse, incubar y transmitir el virus. Y para Castro es un contrasentido, pues se flexibiliza cuando la epidemia está en vías de control

Hasta el momento esta modalidad se mantiene con la particularidad que en diciembre “se regaló” un mes flexibilización y hubo un repunte de casos. A mediados de ese mes, el médico internista José Félix Oletta afirmó, ante un análisis hecho de los datos oficiales, que en las últimas cinco semanas epidemiológicas hubo un aumento de 34,2% de los casos y de ellos la mayoría, 24,1%, fueron en la segunda semana de diciembre. Aseguró que sin duda había un aumento de casos.

“La gente al escuchar flexibilización se relaja y piensa que como hay flexibilización hay menos COVID-19 y yo no creo que sea así porque cada día salen más y más casos, y al relajarse dejan de usar el tapabocas y los guantes. Si sigue la pandemia, no entiendo por qué flexibilizar ahorita en diciembre que es cuando la gente más sale, más compra y se vuelve loca, comentó Yaneris Chirinos desde Chacaíto en diciembre.

Sin embargo, en Carnavales se repitió la medida, esta vez del 8 al 21 de febrero.

Un subregistro mayor de lo estimado

Expertos en salud indicaron en 2020 que los registros de casos y muertes los conforman únicamente las personas sometidas a la prueba PCR que resultan positivas. Es decir, si alguien tenía los síntomas, pero en el centro de salud no había pruebas, no era contado.

“Hay un subregistro de casos y fallecidos porque lo que se registra son los pacientes que resultan positivo a la PCR. En todos los países esto existe porque no se les hacen pruebas a todas personas infectadas, pero Venezuela tiene circunstancias más agudas dado el déficit de las pruebas”, indicó en septiembre de 2020 la presidenta de la Sociedad Venezolana de Infectología, María Graciela López.

Ello quedó evidenciado cuando falleció el primer médico del país por COVID-19, Samuel Viloria, en el Hospital Universitario de Maracaibo, centro centinela que para su ingreso en junio solo hacía pruebas rápidas. En consecuencia, su nombre no apareció en los registros, a pesar de que su muerte fue confirmada por el gobernador de Zulia, Omar Prieto.

Una trabajadora de ese servicio de salud confirmó a HispanoPost que en el hospital se lleva un subregistro de pacientes que dieron positivo a la prueba rápida, presentaron los síntomas y fallecieron, pero no fueron incluidos en las estadísticas porque no se les realizó la PCR.

Un mes después, Julio Castro indicó que había una cohorte de pacientes que no tenían PCR porque no llegan a tiempo al hospital, otros tenían prueba PCR y el resultado de estas era conocido después de su muerte; otros que tenían prueba rápida positiva y algunos que no tenían nada también murieron de coronavirus. Entonces, el número de fallecidos es limitado, pero los indicados, oficialmente, no son todos los fallecidos por coronavirus.

Una vacunación sin un plan público y con irregularidades

El 18 de febrero de 2021 inició la vacunación bajo un plan de inmunización que expertos y el resto de la población desconocen. Sin embargo, el director de Emergencias en Salud de la OPS, Ciro Ugarte, indicó que el organismo estaba informado de la recepción de la vacunas de Sinopharm y de la Sputnik V, y que de acuerdo con lo indicado por el Ministerio de Salud las dosis serían destinadas a 340.000 trabajadores sanitarios, “que corresponden la principal prioridad para recibir las vacunas”.

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Pero Maduro anunció que desde la primera etapa no solo sería vacunado el personal sanitario, sino también las brigadas de visita casa por casa, trabajadores sociales, funcionarios de seguridad y gobernadores, alcaldes y diputados. Antes de que el país cumpliera un año de pandemia, Maduro y Cilia Flores estaban vacunados.

En marzo, mes cuando el lote de 500.000 dosis de la vacuna de Sinopharm arribó, el presidente de la Academia Nacional de Medicina, Enrique López Loyo, expresó que “aunque nos complace que hayan llegado, no conocemos el plan de vacunación”. Esa semana la OPS afirmó “no tener información detallada ni un reporte actualizado de la situación”. No obstante, ministros de Maduro indicaron que 100.000 dosis chinas se destinarán a los maestros.

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A un año de confirmados los primeros casos, los problemas de suministro de agua y de bioseguridad permanecen en los hospiales y centros de salud, según el Monitor Salud. Desde marzo de 2021 se suma que la variante del coronavirus hallada en Brasil fue detectada en zonas de Caracas, Miranda y Bolívar.

En Venezuela en un año se contagiaron más de 143.000 personas, fallecieron más de 1.400 y murieron más de 350 trabajadores de la salud.