El gobierno de Donald Trump retiene la aprobación para reanudar operaciones en Venezuela a grandes empresas petroleras europeas, aumentando así la presión sobre el gobierno de Nicolás Maduro, incluso cuando Chevron tiene permiso para operar en el país, según dijeron a Bloomberg personas familiarizadas con el asunto.
Esta pausa para otorgar autorizaciones, la cual se centra en empresas no estadounidenses, deja en el limbo a la española Repsol, la italiana Eni y la francesa Maurel&Prom, dijeron las fuentes, quienes solicitaron mantener sus nombres en reserva por tratarse de un asunto privado.
Esto subraya un delicado acto de equilibrio en Washington, ya que los funcionarios sopesan consideraciones geopolíticas, financieras y energéticas contrapuestas, señala Bloomberg.
La agencia de noticias recordó que en julio pasado, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, a través de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) otorgó a Chevron una licencia para reanudar los procesos de producción y exportación en Venezuela.
La política de Washington hacia el petróleo venezolano ha fluctuado drásticamente en los meses transcurridos desde que Trump volvió al poder, con el secretario de Estado, Marcos Rubio, entre los que abogan por un enfoque de línea dura, mientras que el enviado especial, Richard Grenell, ha respaldado una estrategia más receptiva a los intereses empresariales estadounidenses.
