Chanel homenajeó en su desfile de Alta Costura a las artesanas de la confección que hacen posible sus colecciones únicas, trasladando los famosos talleres de la rue Cambon al Grand Palais, el palacio de cristal que solo Karl Lagerfeld puede convertir en el escenario por excelencia de la moda.
Las mesas, los maniquíes, las telas, los vestidos de prueba, los metros, los lápices… Todas y cada una de las piezas del atelier de la rue Cambon se llevaron al desfile para componer el decorado de la colección otoño-invierno 2016/2017, donde destacaron las definidas siluetas de las chaquetas.
EFE



