Para el Estado Islámico todo vale y prueba de ello es que el grupo terrorista no duda en utilizar a niños para ejecutar sus ataques.
El domingo la policía de Irak logró impedir que adolescente, de unos 12 años de edad, se inmolara en la ciudad de Kirkuk presumiblemente frente a una mezquita chiíta, según los medios locales.
Los agentes de seguridad detuvieron al niño y al revisarlo constataron que portaba un cinturón cargado de explosivos, el cual lograron quitárselo antes de que estallara.
El niño formaría parte de los llamados «Cachorros del Califato», los cuales también habrían sido responsables del atentado contra una boda en Turquía ocurrido el domingo y el cual dejó más de 50 muertos. Expertos aseguran que el grupo habría reclutado a cientos de niños y que a varios de ellos los habría enviado a Europa como refugiados para realizar ataques en su nombre.



