Aparte de los eventos de rigor en la ciudad de México, el papa Francisco recorrerá los estados de México, Chihuahua, Chiapas y Michoacán, cada uno de ellos marcado por diversas problemáticas sociales que los ciudadanos esperan sean abordadas por el pontífice, mientras que el gobierno de México intenta, como en toda visita de alto nivel, presentar la mejor imagen posible para el país.
El primer evento fuera de la Ciudad de México será una misa multitudinaria en Ecatepec, Estado de México, el municipio más poblado de la república. En Ecatepec se presentan graves condiciones de marginación sumados a altos índices de violencia y reiteradamente se ha reclamado la falta de postura de la jerarquía eclesiástica al respecto, la diocesis de Ecatepec fue dirigida hasta el 2012 por el obispo Onésimo Cepeda, famoso por sus nexos políticos y llevar un ostentoso estilo de vida.
Los habitantes del municipio señalan que el derroche de recursos y efectivos de seguridad destinados a la gira con toda seguridad no dejará huella una vez transcurrida la visita papal, y tienen la esperanza de que, a pesar de la prohibición del gobierno de México de manifestarse durante la misa multitudinaria, el pontífice se pronuncie acerca de las múltiples crisis de Derechos Humanos que aquejan a la población.



