Liberación de Nestora Salgado le impone nuevas metas

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    Durante su estancia en Estados Unidos, donde obtuvo la residencia, Nestora Salgado se empleó como niñera, pero la mujer se fue enterando de las atrocidades que el crimen organizado y las autoridades corruptas ejercían en su pueblo, Olinalá, Guerrero, y decidió volver. Una vez en casa formó parte de la Policía comunitaria y alcanzó el nivel de Comandante, logrando gran protagonismo por su presencia y facilidad de palabra. 

    La misma popularidad de Nestora jugó en su contra cuando el Gobierno federal la acusó de secuestro y la encarceló. Luego la absolvieron de todos los cargos y logró su libertad tras 31 meses en aislamiento total, sin acceso a servicios médicos y con constantes protestas por parte de organizaciones simpatizantes, que señalan que los cargos contra ella fueron una señal del descontento que causa en el Gobierno que las comunidades quieran administrar su propia seguridad. 

    Mucho del apoyo recibido por Salgado proviene de organizaciones de migrantes y descendientes de emigrantes en Estados Unidos, quienes suelen apegarse a las luchas de sus comunidades de origen en México. Es por eso que la Comandante se dirigirá al país del norte para reestablecer contacto con estas organizaciones y continuar la lucha por la seguridad de los pueblos mexicanos y la liberación de los presos políticos.