En la calle, los habitantes de Río de Janeiro exponen su temor ante el gobierno de Donald Trump en Estados Unidos. Una política migratoria restrictiva para los latinoamericanos y los efectos económicos que pudieran derivar de las decisiones de una administración conservadora en la primera potencia mundial, les hacen temer las peores consecuencias para Brasil y para los inmigrantes brasileños en ese país norteamericano.
Sin embargo, hay quienes piensan que el discurso duro mantenido por Donald Trump es más un gesto ante la galería y los votantes más conservadores que una apuesta real por una política restrictiva y extremista. Creen que la propia realidad de esa nación y su posición dentro de la comunidad internacional imposibilitará la ejecución de muchas de las medidas propuestas durante la campaña.
Algunos otros no salen de su asombro, confiaban en la victoria de Hillary Clinton y aún hoy se preguntan qué ha podido suceder en estados como Florida, donde gran parte de la población es inmigrante latina y en la que, no obstante, Trump consiguió conquistar la mayoría de los votos.
Incluso, hay quienes opinan que las últimas encuestas que otorgaban la victoria a Hillary Clinton hayan podido pasar una mala factura a la demócrata, ya que han podido incentivar el voto de los republicanos ante el temor de que Clinton fuera elegida.



