Lo que se vivió en el Santiago Bernabéu este miércoles, 4 de mayo de 2022, no tiene explicación. Con más mística que fútbol, o que cualquier otra cosa, el Real Madrid logró una remontada épica que le vale el pase a la gran final de la UEFA Champions League, a disputarse en París el próximo 28 de mayo, donde tendrán que enfrentarse al Liverpool de Inglaterra.
Los merengues llegaban a su casa, con la misión de revertir el marcador adverso de la ida, en la que cayeron 4-3 la semana pasada, en el Etihad Stadium. Sin embargo, el partido había sido dominado por un Manchester City que buscaba desesperadamente la clasificación.
En el primer tiempo la posesión correspondió en 51% a los locales, contrario a lo que acostumbra el estilo de Pep Guardiola, director técnico de los citizens. No obstante, la visita se mostró más efectiva en el ataque, obligando al cancerbero belga Thibaut Courtois a fajarse, para evitar que pudieran subir algún gol al marcador.
Llegado el entretiempo, el partido se mantenía igualado a cero, pero daba la sensación de que los británicos tenían en sus manos el encuentro. Una vez comenzada la segunda parte, el equipo celeste siguió mordiendo, atacando y asfixiando a un Madrid que simplemente no se encontraba en la cancha.
Al minuto 73, Riyad Mahrez batía las redes blancas, con un tanto que cayó como un balde de agua helada en el banquillo y en la afición madridista. Carlo Ancelotti mantuvo la compostura y comenzó a mover sus piezas.
Ya había dado ingreso al brasileño Rodrygo en el 68’, en un cambio arriesgado, volcado al ataque, en el que retiró del campo al alemán Toni Kroos. En la misma tónica hizo dos nuevas sustituciones a los 75, Marco Asensio entró por Casemiro y Camavinga reemplazó a Luka Modric.
Se iban consumiendo los minutos y el partido parecía sentenciado; perdían por 1-0, mientras que el global decía que necesitaban tres goles para ganar (estaban abajo 5-3).
En el minuto 90, cuando el pitazo final ya estaba retumbando en la cabeza del madridismo; llámese magia, llámese mística, llámese alma de campeón o el espíritu mismo de Juanito, pero Rodrygo se puso la capa de héroe y con dos golazos, en menos de un minuto, le daba la paridad y alargaba la vida de los blancos.
El Real Madrid no es un equipo al que puedan, los rivales darse el lujo de, darle un nuevo aliento y así se lo hicieron saber a Guardiola y su combo, con una remontada que quedará grabada para siempre en sus memorias.
El primer gol llegó de una jugada en la que Nacho tocó para Camavinga, el francés sirvió un centro a su compatriota Karim Benzema, que –dentro del área– sin dejarla caer se la sirvió a Rodrygo para que batiera el arco de Ederson (minuto 89:21).
Entre una cosa y otra, un minuto y medio después, el brasileño peinaba un centro de Dani Carvajal, que daba vida al Real Madrid y los ponía de vuelta en un partido que ya agonizaba.
Lo demás es historia; el Real Madrid se cubrió con su manto mágico, apeló a la energía eléctrica del Santiago Bernabéu, a su misticismo cuando de noches mágicas de Europa se habla, para ganar el partido y meterse en la final.
En el minuto 92’, cuando ya se jugaba la prórroga, Karim Benzema recibió una entrada por detrás de Rubén Días, estando dentro del área, por lo que el colegiado pito penal a favor de los blancos. Una oportunidad de oro que el ‘9’ no podía dejar pasar y que convirtió en su 15° gol en esta edición de la Liga de Campeones, para meter a los suyos en una nueva final.
Una final que servirá para revivir la de 2018, cuando el Real Madrid se enfrentó al Liverpool en Kiev, en el mismo partido fatídico del portero de los ‘reds’ Loris Karius, que terminó con victoria (3-1) para la casa blanca, con la que conseguían su 13° orejona y la tercera de forma consecutiva; esa misma noche en la que Cristiano Ronaldo se despidió, como campeón, del equipo donde alcanzó la gloria.
Una vez más, como lo hicieron en la vuelta de los cuartos de final contra el Chelsea, Rodrygo y Benzema aparecen ‘in extremis’ para liquidar al rival y salvar al Real Madrid, con garra, con alma de campeón.
