Productores trabajan para que Venezuela sea en 2024 autosuficiente en el rubro de la soya

Históricamente los cultivos de soya en Venezuela han sido bastante limitados, ya que muchos productores tienen preferencias por el maíz, el sorgo u otros rubros que tienen tradición y, además, cuentan con una mayor demanda en el país.

Ante el incremento del uso de aceite de soya en Venezuela y el interés de los consumidores en productos derivados como la proteína y la leche de esta oleaginosa, a partir de 2018 se inició un auge entre los productores que decidieron invertir para producir este rubro.

HispanoPost conversó con Hernán Torre, un argentino radicado en Venezuela, quien es el presidente de Polo Sojero, una organización que busca impulsar el desarrollo de la soya en Venezuela mientras realiza gestión en materias de agronomía, ganadería, operaciones y gerenciamiento de unidades de producción agrícola.

“En Venezuela siempre se ha sembrado soya, pero puedo decir que no fue hasta 2008 que se vivieron los mejores momentos de este rubro, porque se llegaron a sembrar hasta 30 mil hectáreas aproximadamente. Después de 2008 se instauró en el país una regulación interna de precios y eso cambió todo, por lo que se dejó de producir soya. El auge del rubro empezó de nuevo en 2018 y a través del Polo Sojero empezamos a impulsar la intención de la siembra de la soya en Venezuela y se empezó a mover de nuevo el tema”, explicó.

Afirmó que en el año 2019 se lograron sembrar unas 12 mil hectáreas en todo el país, pero desafortunadamente llegó la pandemia y la producción del rubro se vio mermada, tal como sucedió con muchos productos del campo venezolano.

“El tema de la pandemia nos pegó muy duro y también la escasez de diésel. Para este año nosotros estamos proyectando que la producción llegará solo a 6 mil hectáreas, pero las proyecciones que tenemos para el año 2022 es duplicar esta producción y tenemos un objetivo bien claro que es ser autosuficientes en soya para el año 2024”, indicó.

Aseguró que la siembra de la soya es un gran negocio en Venezuela y muchos productores, tanto nacionales como internacionales, están interesados en invertir en el país.

“La soya es un excelente negocio, pero el venezolano está muy acostumbrado al maíz y le cuesta un poco cambiar de rubro y esa resistencia al cambio es muy fuerte. Pero estamos viendo mucho interés en los productores, ya que en el ámbito internacional la soya actualmente se está cotizando muy bien y no podemos olvidarnos que el sector agropecuario es un negocio”, indicó.

Insistió en que, gracias a la decisión tomada desde el gobierno en materia de regulación de precios, hoy son muchos los rubros agrícolas que podrían despegar y ser nuevamente rentables para los productores.

Al ser consultado sobre cuántos productores de soya actualmente tiene Venezuela, Torre indicó que son pocos, pero es muy probable que esta cifra se incremente de manera significativa en los próximos dos años.

“Actualmente somos como unos 20 productores de soya en todo el país. Se han sembrado unas 4 mil 500 hectáreas en el estado Monagas. Es un grupo brasilero el que está por esa zona. Igualmente se siembran unas 500 a 1.000 mil hectáreas en Anzoátegui con un consorcio argentino”, indicó.

Agregó que también se siembran unas 500 hectáreas en Guárico y “en Yaracuy hay un emprendimiento muy interesante que más o menos sembró unas 500 hectáreas”. “Nosotros tenemos planteado redoblar la producción para el año que viene y hay inversionistas muy interesados en participar en la siembra de la soya en Venezuela”, precisó.

Torre explicó que en estos momentos el consumo de soya en Venezuela es de aproximadamente 300 mil toneladas al año y la producción nacional será de apenas 15 mil toneladas en este 2021, “pero somos optimistas que para 2024 ya podremos ser autosuficientes; posteriormente, podríamos exportar el rubro a otros países del continente”.

Aseveró que en la actualidad el rendimiento de la soya es de 1.200 kilos por hectárea, el cual califica como bajo, no obstante, se trabaja para lograr rendimientos en un futuro de 3 mil o 4 mil kilos por hectárea.

La meta es acabar con las importaciones

Indicó que las empresas privadas que utilizan soya, bien sea para aceite u otros productos derivados, se han visto en la obligación de importar el producto de otros países y la meta de los productores es que este número vaya bajando.

“Los grupos privados son los que están importando soya, ya el gobierno no importa prácticamente nada en materia agrícola porque no tiene la capacidad para hacerlo. Una parte de esta importación es básicamente para producir aceite y otra parte muy importante es para la producción de alimentos balanceados para animales”, detalló.

Reveló que al grano de soya se le puede sacar desde 9% hasta 15% de aceite y el resto se transforma en harina, la cual se usa para hacer pastas, alimentos concentrados para perros, ganado, entre otros productos.

“Hay más de 300 productos que tienen proteína de soya y que uno no conoce. Por ejemplo, tenemos la mantequilla de soya, la leche de soya, hay atún que es procesado con proteína de soya, así que es un rubro que se utiliza en muchos productos alimenticios”, comentó.

Necesitamos más tecnología y conocimiento

Además de la falta de combustible, el presidente de Polo Sojero aseguró que en Venezuela también hay dificultades en el ámbito tecnológico agrícola.

“Tenemos un problema básicamente de falta de conocimiento en materia agrícola. Hace un par de años las asociaciones de productores de Portuguesa, que son muy fuertes, crearon una fundación para impulsar el desarrollo de la soya, pero no lograron avanzar en eso porque se hicieron unas pruebas. Se sembraron hasta 2 mil hectáreas en este estado, pero hace falta mucho conocimiento sobre el manejo de la soya, y me refiero al manejo en el campo, porque lamentablemente no hay experiencia en Venezuela”, sostuvo.

Torre afirmó que “están luchando para que los productores entiendan que es necesario invertir en tecnología, en conocimiento, en asesoramiento, ya que es la única manera de transformar la producción agrícola, la cual está muy atrasada con respecto a otros países del mismo continente”.

Precisó que en materia tecnológica Venezuela tiene un retraso de 30 años con respecto a la Argentina y es fundamental que esta situación cambie no solo en la siembra de soya, si no en todos los rubros que se producen en el país.

“Necesitamos mejorar en materia de siembra directa, tecnología, materiales genéticamente modificados y hay muchas cosas que están jugando en contra en este momento, pero con este despertar que ha existido en el campo venezolano estamos seguros que pronto este panorama cambiará”, agregó.

Con respecto a la importación de fertilizantes, insumos y agroquímicos, dijo que no existe ningún tipo de problemas en esta materia porque el número es mucho más pequeño que en años anteriores. Por lo tanto, es una situación manejable para los productores.

Torre señaló que otro factor que es necesario abordar es el financiamiento agrícola, ya que sin dinero no se puede producir. “No hay financiamiento en todo el sector agropecuario venezolano, pero no podemos olvidar que luego de que se acabó el subsidio del Estado los productores han hecho un esfuerzo propio y hoy en día todo lo que sale de los campos venezolanos es gracias a este esfuerzo”, aseguró.

Tenemos un gran desafío

Afirmó que los productores agropecuarios en Venezuela tendrán un gran desafío para los próximos años y es levantar los rendimientos de los distintos rubros y para lograr esto es necesaria una derogación o modificación de la Ley de Semillas que existe en el país.

“La Ley de Semillas de 2015 debe ser modificada o derogada para que le permita a los productores venezolanos utilizar semillas transgénicas, las cuales serían de gran ayuda para levantar los rendimientos en el campo. Esta Ley promueve el conuco, la semilla afrodescendiente y en esa ley no hay un apoyo gubernamental para impulsar el desarrollo del sector”, expresó.

Torre señaló que es necesario que Venezuela aproveche todas las ventajas competitivas que tiene en materia agrícola, lo que ayudará a impulsar y fortalecer la producción nacional.

“En Venezuela hay mucha agua en el subsuelo, que en otros países no la hay para hacer sistemas de riego. Los fletes en Venezuela son muy cómodos, porque a 150 o 200 kilómetros ya tenemos un río o tenemos mar y por allí podemos sacar los productos”, añadió.

Destacó que “estamos en el trópico y tenemos 12 horas de luz todos los días, nosotros vivimos en un equinoccio permanente, entonces se puede producir todo el año”. “En otros países hay una cosecha por años, nosotros podemos cosechar tres veces por año y esas ventajas competitivas que tiene Venezuela, las cuales son impresionantes, debemos saber aprovecharlas”, concluyó.

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Juan Carlos Salas
Juan Carlos Salas
Editor Senior. Periodista de Política y Economía. Especializado en la fuente electoral. Locutor y amante de la tecnología. Más de 15 años de experiencia en medios de comunicación tanto impresos como digitales.

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