El fundador de WikiLeaks, Julian Assange, hizo sus primeras declaraciones públicas desde su liberación en junio de una prisión de máxima seguridad en el Reino Unido por delitos de espionaje y manejo de información gubernamental confidencial tras llegar a un acuerdo con Estados Unidos.
Assange, de 53 años, aseguró que está libre porque se declaró “culpable de haber hecho periodismo”. Este martes primero de octubre viajó a la ciudad francesa de Estrasburgo para comparecer ante la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (APCE) y aportar pruebas sobre su detención y condena, y sobre sus efectos en los derechos humanos.
“No soy libre hoy porque el sistema funcionó, sino porque, tras años de encarcelamiento, me declaré culpable de haber hecho periodismo”, dijo a los legisladores.
Assange fue puesto en libertad en junio tras aceptar declararse culpable de un único cargo de delito grave a cambio de tiempo cumplido. El acuerdo se cerró en un remoto tribunal estadounidense del Pacífico antes de que volara a su Australia natal.
Llevaba cinco años encerrado en la prisión londinense de alta seguridad de Belmarsh y casi siete años refugiado en la embajada de Ecuador en la capital británica, en un intento de evitar pasar el resto de su vida entre rejas.
Antes de su acuerdo con el Departamento de Justicia estadounidense, el australiano se enfrentaba a 18 cargos penales relacionados con la difusión por parte de su organización de material clasificado y cables diplomáticos, y a una pena de 175 años de cárcel.
Assange, acompañado de su esposa Stella y del redactor jefe de WikiLeaks, Kristinn Hrafnsson, se mostró tranquilo y relajado durante su declaración de este martes, de unos 20 minutos de duración.
Desde que regresó a Australia, donde se reencontró con su familia, Assange no se ha dejado ver mucho. Sin embargo, el pasado miércoles, su organización explicó que acudiría a declarar en persona ante el Consejo de Europa “dada la naturaleza excepcional de la invitación”.
Con información de CNN y Semana
