Adversarios de Occidente estrechan relaciones con Venezuela en medio de la tensión del gobierno de Maduro con EE.UU.

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Rusia sigue considerando a Venezuela como uno de “sus socios más fiables”. En menos de un año, el canciller ruso Serguéi Labrov ha realizado dos visitas oficiales a Venezuela siempre bajo el mismo argumento: reforzar la «cooperación estratégica» y “contrarrestar las medidas coercitivas unilaterales”, esto último en referencia a las sanciones económicas que Estados Unidos ha impuesto a ambas naciones.

El pasado martes, 20 de febrero, Lavrov se reunió con su homólogo Yván Gil, la vicepresidente Delcy Rodríguez y el presidente Nicolás Maduro. Ya en abril del año pasado había hecho lo mismo para reiterar que ante la “agresión” y las sanciones del gobierno de Estados Unidos la Federación rusa respalda al Estado venezolano.

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«Apoyamos la postura de los venezolanos y a su economía que está afectada por esas sanciones fuertes, vamos a favorecer para que la economía venezolana se convierta independiente de las sanciones”, expresó en aquella oportunidad.

En esta ocasión, a pesar de que no trascendieron mayores detalles de los nuevos acuerdos entre Rusia y Venezuela, el canciller ruso aseguró que acordaron incrementar el “ritmo y volumen” de cooperación en las aéreas de producción petrolera, desarrollo de yacimientos de gas, turismo, agricultura, medicina y energía nuclear.

La visita de Lavrov, como destacan expertos, es una evidencia más de que la influencia de Rusia crece en Venezuela en medio de la tensión del gobierno de Nicolás Maduro con Estados Unidos. Y sobre ello hace énfasis Mariano de Alba, miembro del International Crisis Group, en una entrevista reciente con CNN.

Recordó que la relación entre ambas naciones empezó cuando Hugo Chávez era presidente de Venezuela, aunque ha adquirido mayor relevancia en los últimos 10 años. “En términos económicos, Venezuela y Rusia tienen una buena relación, pero nada importante en comparación con Occidente. Sin embargo, Rusia ha sido fundamental para Venezuela en cuanto a eludir las sanciones de Estados Unidos, especialmente aquellas relacionadas con el sector energético, donde Rusia también tiene una presencia muy predominante”.

Sin embargo, aseveró De Alba, existía la esperanza de que, con el acuerdo entre Estados Unidos y Venezuela del año pasado, el gobierno de Maduro disminuiría su relación con Moscú. “Pero esa relación sigue muy fuerte. Uno de los puntos que el gobierno de Venezuela tratará de hacer es puntualizarle a Occidente que: ‘Tenemos otras opciones si nuestra negociación falla”.

Lo cual, a juicio del experto, podría ocurrir “en cualquier momento” porque no se ha implementado el acuerdo de las garantías electorales. “El día clave es el 18 de abril, que es cuando Estados Unidos tiene que decidir si renueva o no la flexibilización de las sanciones emitido a finales del año pasado. No obstante, cada vez se ve menos probable que renueve la flexibilización de las sanciones al menos en los mismos términos de octubre del año pasado”.

De hecho, Diego Area, subdirector del Centro Latinoamericano Adrienne Arsht del Atlantic Council, y Luis Fleischman, analista político y profesor de sociología en Palm Beach Center for Democracy, coinciden en que Nicolás Maduro está enviando una clara señal de que tiene otras opciones además de Estados Unidos para no solamente mantenerse en el poder, sino también para establecer relaciones y acuerdos comerciales más allá de las sanciones económicas y el costo político para Venezuela.

«Maduro no tiene como una opción a Estados Unidos como un aliado, lo ve como su gran adversario hemisférico, existencial incluso. Maduro tiene muy claro quiénes son sus alianzas y quiénes son sus adversarios. Creo que esto simplemente reafirma esas alianzas, refresca esa relación y sigue separando y divorciando a Venezuela de un camino a una solución pacífica», aseveró Area.

Los expertos también explican los beneficios que Rusia obtiene. De Alba afirma que Rusia ve su relación con Venezuela desde su relevancia política.  “Teniendo una buena relación con Venezuela es una manera de puntualizarle a Estados Unidos que también estoy muy presente en tu vecindario. Y, al mismo tiempo, Venezuela se ha vuelto muy instrumental en las firmas multilaterales, como Naciones Unidas, apoyando todas las líneas y posiciones de Rusia”.

Fleischman, por su parte, aseguró que «la visita de Lavrov confirma algo que viene sucediendo en las últimas décadas: Putin ve a Venezuela como un aliado importante, porque el gobierno de Maduro es antiamericano».

Estrategias para desplazar a EE.UU. en la región

Los expertos también sostienen que la reciente gira del canciller ruso a varios países de América Latina demuestra que los grandes adversarios de Occidente -incluyendo a China e Irán- tienen gran interés de estrechar relaciones de todo tipo con el gobierno de Maduro y ocupar los espacios que Estados Unidos deja libre.

“China y Rusia operan e influyen de muchas maneras, pero el núcleo de su influencia es a través de estrategias encubiertas y abiertas para socavar la posición de Estados Unidos en la región y moldear las preferencias de política exterior en América Latina y el Caribe (ALC)”, advierte Ryan C. Berg, director del Programa de las Américas y jefe de la Iniciativa Futuro de Venezuela en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.

En su artículo “China and Russia engage Latin America and the Caribbean differently. Both threaten US interests”, sostiene que entre las estrategias de China y Rusia para minar la posición de Estados Unidos en la región está “lo que llaman un mundo multipolar, en el que Estados Unidos se presenta como una potencia en declive, China como una potencia cada vez más ascendente y Rusia como una gran potencia que busca afirmar ese estatus en el escenario global».

De acuerdo con Berg, Rusia pretende aprovechar la región para contrarrestar la acción estadounidense en Europa, donde se considera con derecho a una “esfera de influencia” privilegiada. “El pensamiento estratégico ruso no sólo está impregnado del concepto de ‘esferas de influencia’ privilegiadas… ve a ALC como una región de influencia estadounidense donde puede entrometerse y contraatacar, de manera muy parecida a cómo cree que Estados Unidos lo hace en Europa”.

En ese escenario, advierte que Rusia se esfuerza por aumentar sus actividades militares y comerciales, mejorar sus operaciones de guerra de información y generar una coalición antiestadounidense, desestabilizando regímenes en América Latina y el Caribe principalmente para ganar espacio estratégico en Europa y reafirmar su papel como potencia global. “Moscú parece creer que Estados Unidos aceptará algún tipo de entendimiento sobre sus esferas de influencia o se verá obligado a gastar más en diplomacia en regiones como ALC”.

De hecho, según Diego Area, la visita del canciller ruso a Venezuela y Cuba “tiene la intención de estrechar lazos con sus aliados globales en el marco de un combate geoestratégico muy importante, con cada vez más implicaciones globales, como lo es la guerra en Ucrania y el conflicto en Medio Oriente», sostuvo

Recalcó que el aislamiento que mantienen la OTAN, la Comunidad Europea y Estados Unidos contra Rusia, mediante las sanciones económicas, «también empujan y estimulan más a Rusia a afianzar su relación con aliados globales como Venezuela y Cuba».

Fleischman coincide con Area que esa es la respuesta de Rusia a la expansión de la OTAN a países que alguna vez pertenecieron a la comunidad soviética. «Rusia ha estrechado relación con Venezuela, Nicaragua, Cuba y Bolivia, supongo que lo hará también agresivamente con la Colombia de Petro. Rusia proveyó de armas a estos países principalmente a Venezuela y muchas de estas armas terminaron en manos de las FARC (Fuerza Armada Revolucionaria de Colombia), a sabiendas de Rusia», aseveró.

En cuanto a China, Ryan C. Berg indica que ese país busca proteger su propio modelo de gobierno autocrático de las críticas, aunque no necesariamente buscando activamente gobiernos más autocráticos en el hemisferio occidental: “Ha servido para que los países de la región que apoyan a China reciban ayuda económica”.

«China ha colaborado ampliamente con Venezuela y ha apoyado a gobiernos autocráticos en Ecuador (2007-2017) y Bolivia (de 2006 a 2019 y nuevamente desde 2021 hasta el presente). Sin embargo, China se contenta si también logra mantener las democracias de la región relativamente tranquilas y contenidas”, agrega.

Pero a diferencia de Rusia, indica Berg, las principales preocupaciones de China son las críticas a sus prácticas de seguridad interna y derechos humanos, especialmente en foros multilaterales como el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos (OEA) y el Sistema Interamericano de Derechos Humanos.

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