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En dos espacios de Caracas ofrecen cine a cielo abierto ante la pandemia

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En febrero de 2021 dos lugares de Caracas empezaron a hacer cine a cielo abierto. Querían mantener la cultura durante la pandemia a través de una opción que le diera a los espectadores la seguridad de no contagiarse. Para llevarlo a cabo se adaptaron a las medidas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para evitar la propagación en reuniones sociales. Y una de estas indicaciones es la razón por la que hacen las actividades en exteriores: optar por espacios al aire libre en lugar de interiores.

La OMS divulgó en agosto del año pasado las precauciones que las personas deben tomar al organizar encuentros. Indicó que se deben elegir terrenos al aire libre, minimizar las aglomeraciones, enumerando entradas y escalonando llegadas, y proporcionar puestos para la higiene de manos.

A estas medidas se suman las orientaciones al público que da la organización y las cuales están en constante actualización con los avances científicos. En ellas se llama a mantener al menos un metro de distancia entre las personas, usar mascarillas que cubran la nariz, boca y mentón; y convertir el tapabocas en parte normal de la interacción con otros.

Las proyecciones al aire libre no son la única actividad cultural disponible y operativa en el país en semanas de flexibilización. Las salas de cine y de teatro también lo están. La diferencia es que “las reuniones en espacios abiertos son más seguras, en particular si los lugares interiores son pequeños y carecen de circulación de aire exterior”, afirma la OMS.

Los dos lugares de Caracas que iniciaron proyecciones a cielo abierto en febrero son Villa Planchart, ubicado en Colinas de San Román; y Siete al Cubo, en El Hatillo. El primero ha realizado dos funciones, una el 10 y otra el 11 de este mes, mientras que el segundo tuvo el encuentro el 13 de febrero.

Noches de cine a cielo abierto en Villa Planchart

La gerente general de Villa Planchart, Carolina Figueredo, explica que en cada proyección hubo un aproximado de 35 personas, incluyendo a los promotores. El aforo mantenido ha sido de 30 espectadores y la exigencia que se le ha hecho al público es cumplir con el protocolo de COVID-19.

Figueredo cuenta que las funciones las realizan en el espacio de la plazoleta de entrada, entre los dos samanes. “Es magnífico para la actividad porque es suficientemente amplio para sentar a las personas con su respectivo grupo familiar o de amistades”.

Cine a cielo abierto en Villa Planchart
Foto del espacio donde se realiza el cine a cielo abierto en Villa Planchart. Foto cortesía de Villa Planchart

La idea de proyectar películas en este patrimonio moderno surgió por la importancia de tener actividades al aire libre a causa de la pandemia. “Nos pareció que era un momento oportuno para hacer nuestro anhelado ciclo de cine a cielo abierto”, indica su gerente general.

Las películas proyectadas fueron La Dolce Vita, de Fellini, y La Notte, de Antonioni. Forman parte del Ciclo de Cine de Villa Planchart que realizan junto a sus aliados José Pisano, Fundación Espacio y Circuito Gran Cine. El ciclo bajo esta modalidad continuará hasta finales del mes con dos proyecciones más, cada una con un costo de 30 dólares por persona.

No es la primera vez que en estos espacios se hacen funciones de cine. “Tuvimos una proyección de cortos de cineastas venezolanos hace aproximadamente dos años y también una experiencia con documentales”, afirma Figueredo.

Pero es la primera vez que lo hacen en meses de pandemia. “La experiencia ha sido bellísima y la sensación de ver esos clásicos en una buena pantalla, con buen sonido y con Caracas a tu alrededor, es sublime. Te sientes viajando en tu propia ciudad y los asistentes lo han disfrutado mucho”, añade.

Cine en el patio de Siete al Cubo

El sábado de Carnaval, el patio interno de la casa verde de Siete al Cubo se convirtió en un cine. Proyectaron Once Upon a Time in Venezuela, de Anabel Rodríguez, e hicieron un cine-foro con su productora ejecutiva Claudia Lepage y el coproductor Joe Torres. Hubo entre 25 y 30 personas, dice Gabi Valladares, quien junto a Marcelo Botto son los propulsores de la actividad y de este lugar de la ciudad.

Cine a cielo abierto en Siete al cubo
Cine-foro de Once Upon a Time in Venezuela. Foto: Gabi Valladares

Valladares explica que para llevarlo a cabo se concentraron en “no tener demasiada gente junta, estar al aire libre y que todo el mundo tuviese su mascarilla”. Para esta función el anuncio lo hicieron por redes sociales, especificaron que el aforo era limitado y se realizó con las personas que llegaron. Aunque esta primera proyección fue sin reservación, “estamos estudiando si cambiar la estrategia”, dice. La razón se debe a que tanto este primer encuentro como los siguientes serán sin costo alguno.

“Todo el mundo lo agradeció muchísimo por tener un poco de cultura, una proyección gratuita y poder conversar con los realizadores. Fue una experiencia maravillosa tanto para el público como para nosotros que queríamos volver a activar el patio”, expresa Gabi Valladares, quien también es diseñadora.

En este patio de 49 metros cuadrados se han hecho clases de yoga, presentaciones de libros, conciertos, bingos a beneficios de niños, entre otras actividades. Todo antes de la llegada de la COVID-19 al país. “Queríamos empezar a hacerlas de nuevo y nos pareció buenísimo tener este documental venezolano, conocer a los productores y poder empezar un ciclo de cine”, afirma Valladares.

La diseñadora indica que el objetivo es continuar proyectando en este patio cada dos semanas y con un máximo de 30 personas de público. “La idea es seguir mostrando películas venezolanas, porque es lo que nosotros apoyamos tanto en los diseños que se encuentran en Siete al Cubo, los cuales vienen de todas partes del país. Como ahora también está el cine hecho en Venezuela con nuestras proyecciones al aire libre y gratuitas”, señala. Destaca que entre las obras cinematográficas de las próximas funciones están Me llaman Pietro, de Pedro Mercado Hidalgo, y Madame Cinema, de Jonathan Reverón.

Ante una vacunación que lleva tiempo y una realidad que sigue siendo muy diferente a la acostumbrada, el cine al aire libre podría quedarse y también replicarse. El año pasado fue hecho en una platabanda de Petare y antes de la pandemia se hacía en la ciudad en espacios como el Centro de Arte Los Galpones, en Los Chorros.

Gabi Valladares y Carolina Figueredo aseguran que aún hay cosas que mejorar en las proyecciones. “Eso es parte de este experimento, pero queremos que sea un espacio recurrente para proyectar buen cine y para eso estamos trabajando”, expresa Figueredo.

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