La comunidad internacional debe aprovechar los recursos legales, financieros y diplomáticos a su disposición para brindar alivio a los venezolanos más vulnerables. Esa es una de las principales conclusiones que se desprenden de un trabajo de investigación desarrollado durante seis meses por el Grupo de Trabajo para Venezuela (GTV) del Atlantic Council y que explora diversos marcos de trabajo para abordar la crisis humanitaria de Venezuela.
Luego de haber analizado las propuestas presentadas por la organización Oil for Venezuela y el Grupo de Boston, que planteaban la posibilidad de usar recursos provenientes de la venta de petróleo para ayuda humanitaria, los expertos del GTV determinaron seis elementos clave que podrían incorporarse en un potencial programa: participación de actores políticos, gobernanza, transparencia, inclusión de agencias multilaterales, un marco de trabajo claro y licencias de operación para empresas privadas.
Patricia Ventura Nicolas, directora de Asuntos Públicos Regionales y Relaciones Gubernamentales de IPD Latin America, firma de consultoría energética, enfatizó durante el foro “Russia’s Invasion And Geopolitical Implications For Venezuela: Oil, Sanctions and Aid”, organizado por el Centro Adrienne Arsht para América Latina del Atlantic Council y que tuvo lugar este viernes 11 de marzo, que un levantamiento de sanciones es un escenario que luce improbable, por lo que considera más adecuado hablar de ajuste o revisión gradual de las políticas del Departamento del Tesoro.
“Se pudiese pensar en licencias de exportación, por ejemplo, para repago de deudas. Sin embargo, este es un tema muy sensible porque toca directamente la posibilidad de obtención de flujo de caja para la administración Maduro. Esto es algo que genera muchísima resistencia, algo comprensible tomando en cuenta la corrupción y las malas prácticas que acompañan el manejo de la renta petrolera. No obstante, dentro de ese estudio de ajustes minuciosos se podría encontrar algún esquema donde se excluya la posibilidad de acceso al manejo de dinero por parte de la administración Maduro”, indicó.
Ventura señaló que el reciente acercamiento entre el gobierno de Estados Unidos y Venezuela pudiera estar relacionado con la necesidad de reconocimiento y de legitimación que tiene Nicolás Maduro ante la comunidad internacional. Advirtió que esto podría constituir un incentivo para que prosperen en ese sentido las negociaciones.
“Es necesario trabajar bajo conceptos de neutralidad y transparencia. No se pueden repetir los errores de Irak, pero justamente ese es el trabajo que presentamos hoy con todas las consideraciones. El programa de ayuda humanitaria tendría que buscar los instrumentos para que esas empresas petroleras o de gas que están involucradas, sean americanas o no sean empresas americanas, que tienen control sobre sus activos y sobre sus operaciones, puedan de cierta manera recibir recursos para mantener sus instalaciones y así poder sostener la operación. Es un programa que debe tener un enfoque muy específico con un período de tiempo muy específico también y con objetivos claros. Si se alcanzan los objetivos y se logra el enfoque, se pudiera pensar en ir escalando”, expuso Ventura.
Incentivos para la negociación
De acuerdo con Francisco Monaldi, economista, director de la Iniciativa para América Latina del Instituto Baker para Políticas Públicas de la Universidad de Rice y miembro del Grupo de Trabajo para Venezuela del Atlantic Council, el contexto mundial actual presenta una gran ocasión para que puedan aplicarse los mecanismos presentados en la investigación porque existe un incentivo para que Nicolás Maduro acepte las herramientas.
“Como podemos ver la reacción de Maduro con el tema de los rehenes y la decisión de volver a la negociación de México, yo sí creo que se abre una oportunidad para pensar en esta posibilidad, pero hay que hacerlo bien. La coyuntura no puede llevar a que se precipiten y se tomen decisiones con impacto de largo plazo que no son las más adecuadas, pero esto ofrece sin duda una oportunidad para que avancemos en cosas muy importantes, como lograr temas humanitarios en Venezuela con el petróleo, viabilizar a la industria petrolera venezolana y que las empresas occidentales puedan mantenerse operando allí”, expresó Monaldi.
Diego Area, director de Desarrollo Estratégico del Atlantic Council, destacó que la investigación presentada bajo el nombre “Exploring Humanitarian Frameworks For Venezuela”, propone una agenda constructiva de largo plazo porque consulta a distintos actores involucrados en el proceso político venezolano, de distintas afiliaciones partidistas, así como empresarios, universidades, organismos internacionales regionales y globales, cuerpos diplomáticos europeos, latinoamericanos y el gobierno de los Estados Unidos.
“La invasión rusa a Ucrania ha generado una serie de nuevos incentivos para algunas de las partes. El petróleo venezolano no sustituiría al petróleo ruso, pero sin duda sumaría y, además, sería una oportunidad para romper el estancamiento de la situación política dentro de Venezuela, que no solamente causa impacto dentro del país, sino a nivel regional con una presión muy importante que hasta este momento la comunidad internacional ha sido incapaz de solucionar. En el lado de Maduro, con la visita de la delegación de Estados Unidos y las continuas conversaciones, le otorga cierta legitimidad internacional”, aseveró.
Es necesario un acuerdo político integral
En la investigación desarrollada por el Grupo de Trabajo para Venezuela del Atlantic Council también participó el abogado venezolano José Ignacio Hernández, exprocurador especial del Gobierno Interino de Venezuela y docente del Centro para el Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard, quien enfatizó que cualquier solución para el problema venezolano debe contar con un acuerdo político integral.
“La oposición venezolana, la plataforma unitaria y el Gobierno interino son piezas indispensables. Hay una razón jurídica y es que el gobierno de Venezuela reconocido en Estados Unidos sigue siendo el Gobierno interino, las conversaciones con Nicolás Maduro no tienen ninguna consecuencia jurídica sobre ese reconocimiento. Por lo tanto, el único que puede representar a Pdvsa en Estados Unidos es el Gobierno interino. Y, por último, porque es necesario abordar la muy compleja situación de Pdvsa derivada de las reclamaciones de la deuda púbica legada por Hugo Chávez y Nicolás Maduro”.
Hernández advirtió que, desde su punto de vista, la estrategia de mantener las sanciones es tan errada como conservar el statu quo actual. Subrayó que el reporte “Exploring Humanitarian Frameworks For Venezuela” ofrece alternativas y un marco en el cual se exponen soluciones con una perspectiva de derechos humanos para aliviar el sufrimiento de los venezolanos afectados por la emergencia humanitaria compleja.
“Ninguno de los escenarios que nosotros hemos examinado pasa por levantar las sanciones, o en términos jurídicos correctos, derogar las órdenes ejecutivas que se han dictado hasta la fecha. Por el contrario, es perfectamente posible para la OFAC (Oficina de Control de Bienes Extranjeros) operar en el marco actual de las sanciones, incluso con fines humanitarios. Además, es necesario avanzar en ciertas herramientas jurídicas que protejan derechos económicos de la inversión privada. La OFAC tiene un gran poder discrecional para dictar licencias, insisto, como parte de un plan integral. Pudiésemos estar hablando en concreto de licencias que permitan el canje de petróleo por deuda, licencias que permitan el canje de diésel, e incluso licencias que permitan usar ingresos petroleros para exportaciones con fines humanitarios”.
Los cuatro expertos formaron parte del segundo panel, que estuvo moderado por Domingo Sadurní, director asistente del Centro Adrienne Arsht.
Rusia, el contexto mundial y las sanciones a Venezuela
En el primer panel intervino Randolph Bell, director senior del Atlantic Council y jefe de la junta directiva de Richard Morningstar para la Seguridad Energética Global, quien aseguró que en el mercado petrolero mundial está ocurriendo algo sin precedentes. Destacó que la cotización del crudo Brent ha alcanzado niveles históricos, lo que refleja la gran incertidumbre existente en el mercado.
“Hay muchísimas reacciones ante cualquier información. Vimos una baja de 15 dólares por una noticia, luego subió nuevamente. Hay tantas variables que es imposible saberlo. ¿Volverá a aparecer el petróleo iraní en el mercado? ¿Europa dejará de importar el petróleo ruso? ¿Rusia dejará de exportar su petróleo? Ahora se habla de que volveremos a ver el petróleo venezolano en el mercado, lo cual tendría un efecto marginal porque su nivel de producción se encuentra por debajo del máximo histórico”, indicó.
Para Julia Friedlander, investigadora senior de C. Boyden Gray y directora de la iniciativa Economic Statecraft del GeoEconomics Center, la invasión de Rusia a Ucrania produjo un cambio radical en la política de sanciones que hasta el momento aplicaba Estados Unidos junto a sus aliados europeos y asiáticos. Afirmó que Moscú no tiene la capacidad de reemplazar a las empresas occidentales que se retiraron de la exploración y explotación, y señaló que trasladar los barriles será una difícil tarea.
“Si mañana Rusia cambiara de idea, sería imposible volver en el corto plazo a la situación de hace tres semanas. Tenemos estas interrupciones físicas del mercado y luego prospecciones que no se pueden eliminar de la noche a la mañana. Rusia podría operar de una manera muy aislada durante los próximos diez años. Esto va a tener un impacto sobre los mercados, los operadores ya no pueden vender el petróleo ruso ni siquiera a descuento a pesar de la alta demanda”, explica.
Jason Marczak, director senior del Centro Adrienne Arsht, considera que la invasión rusa a Ucrania ha fortalecido la alianza de Estados Unidos con otros países de la región, a pesar de los intentos del Kremlin de consolidar su influencia en el hemisferio. Subrayó que ningún país de Latinoamérica votó a favor de Rusia cuando condenó la resolución de la Organización de Naciones Unidas (ONU).
“Venezuela no votó en las Naciones Unidas. Las declaraciones de Maduro siguen apoyando la posición de Putin, pero sus acciones dan a entender que está siendo presionado. La delegación de Estados Unidos no fue a negociar con Maduro, sino a conversar con Maduro. Primero, sobre la liberación de dos ciudadanos norteamericanos detenidos y esto abre la posibilidad de relacionarse con Venezuela de una forma que no ocurría desde hace algún tiempo. Las conversaciones fueron clave para que Maduro regresara a la mesa de negociación en Ciudad de México”.
Marczak aseguró que hasta el momento las medidas económicas sobre Venezuela no han logrado su objetivo. Cree que el gobierno de Estados Unidos debe dejar claro que existe una ruta concreta para salir de las sanciones a través de acciones que conduzcan restaurar la democracia y sus instituciones.
