Historias de éxito de empresarios demuestran que Venezuela “no es una tierra devastada”

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“Mi nombre es Jorge Roig y hoy tengo el enorme placer de moderar un foro extraordinario. En realidad, no es un foro. Es una tertulia entre empresarios que se quedaron en el país y pasaron de la etapa de la supervivencia al cambio. Esto será un espacio de aprendizaje donde cada uno de ellos contará las lecciones de la transición del esperar por una solución mágica al trabajar por las historias exitosas”.

Con estas palabras el expresidente de Fedecámaras, Jorge Roig, comenzó a moderar el evento “Venezuela: De la resiliencia al cambio”, una tertulia celebrada este miércoles en el Salón Gales del CCCT, en Caracas, organizada por HispanoPost y la Asociación Nacional de Supermercados y Afines (ANSA).

Jorge Roig, expresidente de Fedecámaras / Foto: Raúl Romero
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La convocatoria reunió a líderes de las empresas como Ratio Casa de Bolsa, Fivenca, Ridery, Asistensi, Fondo de Valores Inmobiliarios, Purolomo, La Wawa, Airtek, Fospuca, Veciiino Mercado Súper, Inclusion Consulting Group y Ubii Pagos para que respondieran, entre otras, a esta pregunta: “¿Por qué seguir invirtiendo en Venezuela?”.

A propósito de la frase que se repite una y otra vez, respecto a las mejoras de las condiciones de vida en el país, “Venezuela se arregló”; Roig dijo que en los años que tiene de vida no conoce ni ha visto algún tipo de inteligencia artificial que “arregle a un país”.

“Venezuela no se puede arreglar”, expresó tajantemente el líder gremial. Para pasar a explicar (o dar a entender) que un país no se “arregla” como si se tratara de un artefacto eléctrico averiado. Venezuela, como país, requiere del trabajo y de la confianza de su gente, esa misma que hoy venía a contar su historia.

El evento estuvo estructurado en tres bloques y en el primero participaron Joaquín Vera, director de Ratio Casa de Bolsa; Ramiro Molina, socio director del grupo Fivenca y de Ridery; Andrés Simón González-Silén, Executive Chairman de Asistensi; y Horacio Velutini, CEO del Fondo de Valores Inmobiliarios.

“Tenemos un margen gigantesco de crecimiento”

Joaquín Vera, director de Ratio Casa de Bolsa / Foto: Raúl Romero

Joaquín Vera contó que inició su actividad profesional en el mercado de valores en el año 1990, cuando tenía 21 años de edad.

Dijo que muchas cosas habían cambiado desde entonces en el mercado durante estos 32 años: privatizaciones, nacionalizaciones, devaluaciones, nuevas leyes y, además, pasar de negociar acciones “a viva voz” a contar con la plataforma tecnológica actual.

Pero hay algo que aseguró no había sufrido transformación alguna y era la conversación entre, por ejemplo, un asesor financiero y un empresario. Así como en la mañana de este miércoles ocurría entre él y Ramiro Molina, socio director del grupo Fivenca y de Ridery.

Vera explicó que un mercado de valores ofrece seguridad, transparencia, supervisión, y en el país era necesario eliminar la idea de que solo personas con grandes capitales podían participar en él.

Para ilustrar el por qué invertir en este segmento de la economía, recordó tres momentos claves en la historia del sector:

En 2001, cuando se les adeudaba a los profesores y al sector administrativo y obrero de las universidades públicas, hubo una homologación de los años 98-99 para lo cual se emitieron títulos de deuda pública nacional. “Hubo una carga masiva que pudo ser canalizada a través de la Caja de Valores sin trauma alguno”, dijo, lo cual permitió que muchos de esos empleados pudieran hacer líquida su deuda.

En 2017, cuando se inició un proceso de hiperinflación y devaluación agresiva, según contó; el mercado de valores se presentó como “un instrumento de cobertura ante el riesgo de pulverización del patrimonio”.

Y en 2019, cuando quedó inexistente el crédito bancario, el mismo mercado de valores hizo emisiones masivas de deuda privada que han venido creciendo de forma importante.

“Para el cierre del año 2021 este registro fue de 13 millones de dólares y para el cierre de este primer trimestre de 2022, ya tenemos cerca de 15 millones de dólares emitidos como instrumento”, subrayó.

Ante la pregunta que los convocaba “¿Por qué invertir en Venezuela?” Vera anunció que respondería su análisis con un indicador muy sencillo:

“Tú agarras una capitalización bursátil de las compañías que producen en ese mercado y las acciones que cotiza las llevas a un precio de cierre en dólares. Eso lo divides en el PIB del país respectivo”, indicó.

Para contextualizar su idea, el director de Ratio Casa de Bolsa dijo que era necesario observar el mercado más grande del mundo, que es el estadounidense.

“Para el cierre del año 2021 (el índice mencionado) daba cerca de 150%. Inclusive, llegó al 200% para fines de 2020. Esto quiere decir que el mercado de valores es 150 veces más grande que el PIB del país… En América Latina ese índice en Brasil es de 50%, en México 30%, Perú 35%, Chile 48%, Colombia 29% y Venezuela 3%. Esto puede verse como un índice horrible y hablar muy mal del país, o puede verse como un margen gigantesco de crecimiento”, explicó.

Tomar esta perspectiva no es fácil, reconoció el invitado, y para ello era necesario, según indicó, superar muchos retos: estabilizar las variables, incluir o promover que las sociedades participen, masificar la educación sobre las atribuciones del mercado de valores y buscar que haya más inversionistas. “Que no sean solo 40 mil, sino que pase del millón”, agregó.

“Aquí están nuestros afectos y nuestras empresas”

Ramiro Molina, socio director de Fivenca y Ridery / Foto: Raúl Romero

Ramiro Molina tuvo la oportunidad de contar en diez minutos por qué sigue invirtiendo en el país. Fue preciso y contundente: “La realidad es que ya estamos invertidos aquí. Además de nuestra familia, tenemos toda nuestra vida en este país. Aquí están nuestros afectos y nuestras empresas”.

Dijo que era una constante el ir y venir de la población, pero de igual forma siempre había una generación nueva que constituye el recurso natural renovable permanente de Venezuela. Por lo cual le parecía injusto que se hablara de un país devastado.

“Venezuela no es una tierra devastada. El punto de partida en el que estamos es que más que ser sobrevivientes, simplemente estamos confrontando situaciones subjetivas distintas. Cuando hablamos de las condiciones para invertir es verdad que existe un rezago tecnológico y un rezago en la calidad de los productos y de los servicios que se ofrecen; pero nos dimos cuenta de que hay una sociedad que quiere mejorar su calidad de vida y en eso hemos dejado los pulmones, con el propósito de financiar ideas de más emprendimientos. En esa intención coinciden dos factores: una plataforma de producción y el financiamiento”, añadió.

El mercado de valores estaría desarrollando, según Molina, esas fuentes de financiamiento para que los emprendedores dejen de ser pequeños y se conviertan en empresarios con todos los atributos.

Para contar la historia de Ridery, Molina dijo que se dieron cuenta de que en algunos casos se “sobredimensionaba la hostilidad” respecto al entorno país. Pero luego también se percataron de que había una sociedad decidida a seguir avanzando.

“En un contexto de falta de gasolina, pandemia, encierro, nos preguntamos qué hacer para que la experiencia del vivir conlleve calidad. Allí vimos que todos los patrones de consumo implican movilidad. Cuando brindamos el servicio (de traslados) no solo pensamos en la tasa de retorno de la inversión. También nos satisface el estar aquí y que quienes utilizan el servicio agradezcan que lo que antes era considerado una carrera de obstáculos, se convierta es una experiencia gratificante”, añadió.

En el intercambio de reflexiones entre Vera y Molina, el primero confesó que había que hacer un “mea culpa”, pues el mensaje de las casas de bolsa tenía que llegar de forma más amplia y masiva a la población. Recalcó que no solo está reservado para los grandes capitales ni los grandes inversionistas.

Molina reveló que trabaja a diario con la data ofrecida por Google, la cual calificó de “fantástica”. Dijo que había una característica particular de Venezuela, que la diferenciaba del resto del mundo: cuando bajaban algunos indicadores, bajaba más que en ningún otro lugar, pero luego rebotaba con la misma intensidad o magnitud.

“Nuestra movilización cayó tanto por las sucesiones de crisis ocurridas, que parecía que cualquier intento de generarla sería infructuoso. Pero, según Google, en términos relativos, Venezuela es el país que más se ha movilizado en la región. 80% de la población va a los supermercados como nunca antes, así como a la farmacia”, señaló Molina, al explicar que esto pudiera comprenderse como la búsqueda de una vida más tranquila. Y en su registro de logros agregó, para cerrar su intervención, que la empresa estaba trasladando alrededor de 400 mil personas al mes. “Podemos decir que se juntó el hambre con las ganas de comer”, dijo entre risas.

“Atender a millones de personas a la vez”

Andrés Simón González-Silen, Executive Chairman de Asistensi / Foto: Raúl Romero

Andrés Simón González-Silen es médico egresado de la Universidad Central de Venezuela. Habló como parte de la generación de venezolanos que pasó de vivir la resiliencia, luego el cambio, y ahora experimenta “la oportunidad”.

En el año 2001 regresó al país, tras terminar su bachillerato en Inglaterra. Quería ser un médico de la Escuela de Medicina del Vargas, de la UCV, al igual que lo fue su padre y su abuelo. Para ese entonces empezó a dictar cursos de primeros auxilios, para explicarles a los pacientes cómo quedarse en casa y así evitar congestionar los centros de salud innecesariamente.

Eso lo llevó a fundar Venemergencia hace 18 años, emprendimiento que recuerda como el de un “enamorado con la idea de brindar soluciones a las personas”.
Como sabía que un médico poco conoce de los negocios, decidió estudiar en el IESA, Instituto de Estudios Superiores de Administración, y cree que eso logró transformar su visión, mucho más allá de ser un empresario o un especialista de la salud.

Dijo que ahora cambió su manera de ver el entorno, incluso como ciudadano: “No se trata de servir solo a los intereses de la compañía, sino entender que podemos servir para más cosas”, explicó a los asistentes.

En el año 2017 el país vivió una “nueva ola de migración” y esto amplió la oferta de su empresa, pues ya no se trataba únicamente de atender a quienes habían migrado, sino también cuidar a los familiares que quedaban dentro del país.

Así fue como ofreció una póliza de salud que incluyera no solo asistencia primaria, sino también la siniestralidad: “De este modo creamos Asistensi. Brindamos asistencia primaria, y contamos con una plataforma tecnológica que nos permite llegar a cualquier parte del mundo. Buscamos inversionistas institucionales y nuestras operaciones se ampliaron a Dominicana, México, Honduras, Filipinas y Guatemala; países que cuentan con remesas importantes provenientes de Europa, Estados Unidos y Emiratos Árabes”.

González-Silén compartió datos sobre la salud a nivel mundial. Aseguró que
1 de cada 2 personas no cuenta con este derecho y que más de 500 millones de personas en el mundo son empujadas hacia la pobreza, pues no contaban con un sistema que les permitiera cubrir las emergencias.

Reveló que Asistensi está invirtiendo no solo en tecnología, sino también en su equipo de trabajo, lo que se traduce en personas comprometidas y sanas dispuestas a brindar la mejor atención.

“En el año 2010 atendía a pacientes en un quirófano frío (era mi sueño de ese entonces). Ahora atiendo a millones de personas a la vez, y esto contribuye a reducir los niveles de pobreza. Cada uno de nosotros, en cada una de nuestras áreas, representa experiencias sanas y productivas”, añadió.

“Hay que empezar a comunicar lo bueno que ocurre en Venezuela”

Horacio Velutini / CEO del Fondo de Valores Inmobiliarios / Foto: Raúl Romero

Horacio Velutini fue presentado por Jorge Roig como “el primero de la lista de los optimistas en Venezuela”. También como el CEO del Fondos Inmobiliarios (empresa inmobiliaria financiera que no solo cotiza en Caracas, sino también en la bolsa de Nueva York); miembro de la junta directiva de Conapri (Consejo Nacional de la Promoción de Inversiones), cuyo objetivo es promover las oportunidades de negocios en el país y, además, como “piloto y entusiasta”.

Velutini, quien escribe en su hoja de vida que su propósito es aportar todo su esfuerzo y su conocimiento al país, así como motivar a las nuevas generaciones con un mensaje esencialmente optimista, reiteró que su lema es construir el futuro en el presente, por lo cual cree firmemente que si bien el talento es importante, solo el esfuerzo es lo que permite alcanzar aquello que parece imposible.

“Me gusta mucho esta invitación, que es una iniciativa de HispanoPost, un portal informativo de nueva generación que lleva Blanca Vera y que creo es extraordinario porque pienso que el gran reto de la Venezuela de hoy es el reto comunicacional”, así comenzó su presentación.

Considera que forma parte de una generación que trató de reconstruir el pasado en el presente, a diferencia de los jóvenes de ahora quienes, a su entender, no estarían interesados en saber qué pasó hace 20 años, sino más bien en conocer qué está pasando hoy.

Y confesó que, en lo personal, ese era su reto: justamente “no quedarse pegado” y pasar a entender que las cosas cambian y que “uno tiene que tratar de cambiar” con ellas.

Por eso celebró la iniciativa de Hispano Post, porque esta Venezuela –dijo- era una Venezuela con una generación nueva que quiere escuchar un mensaje distinto.
“Es verdad que la resiliencia, de la cual yo formo parte, ha sido una etapa democrática muy interesante, muy importante, en otros temas; pero hoy tenemos que hablar de los cambios, de las oportunidades y de lo que está pasando”, insistió.

Para exponer su punto de vista recordó a Luis Emilio Velutini, quien en el año 1980 hizo una tesis sobre cómo llevar el negocio del Real State al mercado de valores.

“Había una crisis inmobiliaria inmensamente grande y él tuvo esa idea. En 1992 le decían que estaba loco, que estaba perdiendo su tiempo, y que en el país había crisis. Una de esas tantas crisis financiera que ha habido en 200 y tantos años de Historia republicana. Él formaba parte de esa generación que se quería comer al mundo. En el año 1996 llegó la Agenda Venezuela y yo recuerdo que cuando comentaba sus ideas me decían que “este país se fregó”, que no perdiera mi tiempo acá. Pero, aunque soy de los que creen que las historias no se repiten, siento que estamos en un momento similar: hay mucho escepticismo”, comentó.

Velutini ve similitudes entre la época actual y los años 90. Sin embargo, percibe nuevas generaciones que buscan levantar capitales, a las cuales les recomienda que sigan invirtiendo en el país.

“Vengo a este evento porque entiendo que hay que cambiar la narrativa y hay que empezar a comunicar lo que ocurre. Lo que pasó entre los años 2012-2013 nos ha creado descrédito. Y en ese contexto es muy difícil que alguien quiera invertir, porque los retornos que se puedan esperar del país son asimétricos», señaló.

Agregó que «nos quisieron comparar con los países más pobres del mundo, pero resulta que Venezuela tiene 18% de las reservas de petróleo del mundo y la guerra de Ucrania, lamentablemente para ese pueblo, nos ha vuelto a poner en el radar».

Indicó que hay que considerar que en el año 2019, por primera vez en más 100 años, la tasa de cambio la arbitran los bancos privados. «Eso es algo nuevo que está ocurriendo, y es algo muy positivo que ha dinamizado la economía. Ahora entras a una bomba de gasolina y la pagas en dólares. Y en este momento tienes a un gobierno que está haciendo políticas fiscales y monetarias, que parecieran bastantes coherentes. Creo que el futuro de las empresas está en el mercado de capitales, que todas las empresas que están allí tienen que tener como destino el mercado de valores. El reto tiene que ser saber comunicar y que no sigamos hablando mal de Venezuela”, insistió.

“Hacemos políticas públicas dentro del sector privado”

Antes de cerrar lo que fue el primer bloque de invitados, González-Silen dijo que el derecho a la salud estaba escrito en la Declaración de Derechos Humanos, pero no se palpaba en la realidad.

Reveló que más de 3.500 millones de personas no contaban con ese derecho, lo que significaba que el sistema falló. Ante eso, sus empresas -a su entender- estaban fundadas bajo la premisa de “hacer políticas públicas dentro del sector privado”. Y esto no significa que deseen “meterse a políticos”, sino entender que es imposible que el Estado asuma toda la carga.

“No puede ser una obligación solo del Estado. Nosotros desarrollamos la última milla y ofrecemos el servicio desde Mamera hasta Petare. Nosotros estamos haciendo alianzas con el sector público, solo que ellos no se han dado cuenta. La salud es confianza y eso abarca resultados, procesos y calidad. Esto deriva en la Tercera vía, que significa que ni el Estado ni el sector privado asume la carga total del sistema de salud. Es una alianza entre ambos sectores, porque no todo puede ser privado, ni tampoco todo puede ser público”, agregó.

«¿Cómo pasaste de la resiliencia a la etapa del cambio?», le preguntó Jorge Roig a Horacio Velutini, antes de despedir la primera parte del evento, y este admitió que mira las cosas desde lo objetivo y también desde lo subjetivo.

“Desde lo subjetivo, veo las cosas de modo positivo probablemente porque esa es mi personalidad. Siento que la Venezuela de hoy es diametralmente distinta a la del año 2014. En aquel tiempo uno se sentía extremadamente solo. Yo sufría mucho en el sentido de que no lograba conseguir a quienes pensaran como yo. Ahora creo que la consciencia pasó del pesimismo colectivo al ánimo. Y si bien, probablemente, las personas estén pasando trabajo, en la parte subjetiva su ánimo ha cambiado. La humanidad se mueve por lo subjetivo, por las emociones, por el deseo, por eso creo que el gran cambio de Venezuela viene de abajo hacia arriba…»

Como ejemplo de esos cambios (en lo objetivo), sostuvo que «hay una relajación en todos los controles de precio, hay un ingreso que proviene de capitales de venezolanos que están afuera y en el centro comercial Tolón, por ejemplo, hay un 99% de ocupación. De hecho tenemos lista de espera. Creo que se trata de venezolanos que sienten que las cosas están cambiando y quieren invertir porque intuyen “que la cosa se están poniendo buena”.

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