¿Venezuela podrá acceder a vacunas de la COVID-19 sin la OPS y Covax?

El director de Emergencias en Salud de la OPS, Ciro Ugarte, afirmó que “Venezuela no está entre los países que recibirán una vacuna gratuitamente”. La razón es que mantiene una deuda de 11 millones de dólares con el Fondo Rotatorio de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Además, tampoco forma parte del mecanismo Covax, que permite que las naciones de bajos ingresos accedan a una vacuna contra la COVID-19.

“Hay negociaciones para acceder a otros mecanismos y por otras vías para que Venezuela pueda tener acceso a vacunas. El Fondo Rotatorio de Vacunas de la OPS es el que se está utilizando para los países que requieran adquirirlas. Pero para activarlo, Venezuela va a requerir el pago de la deuda y el acuerdo de las partes para movilizar los recursos. En este momento, Venezuela no está entre los países que recibirían la vacuna de forma gratuita”, agregó Ugarte.

Pero, ¿son estas dos vías las únicas para acceder a una vacuna?

La respuesta es no: Los gobiernos pueden comunicarse directamente con las farmacéuticas correspondientes. «A través de la embajada existente en ese país es posible realizar un acuerdo confidencial”, explica Manuel Figuera, vicepresidente de la Sociedad Venezolana de Infectología. Enfatiza que este es el principal modo: la relación entre países y las empresas creadoras de las vacunas.

El problema está, además del cierre de embajadas en los últimos años, en la crisis de poder que hace que la compra de las vacunas dependa de a quién el país sede de las farmacéuticas considere el presidente venezolano. En consecuencia, para acceder a las vacunas estadounidenses Moderna o Pfizer debería ser a través de Juan Guaidó, y para la fabricada por Rusia o China, por Nicolás Maduro.

El 3 de enero la Comisión Delegada de la Asamblea Nacional aprobó un acuerdo para iniciar gestiones para la compra de vacunas, bajo el plan de ser parte del fondo Covax. Sin embargo, esta semana Ugarte indicó que el plazo para unirse a este caducó.

“Covax en esencia no tiene caducidad, pero están buscando que los distintos países hagan una especie de afiliación previa que generaría mayores beneficios al pagar por adelantado para tener montos menores. Pero la COVID-19 no sabemos cuánto va a durar y los países van a tener que seguir pagando a Covax para tener más vacunas”, explica Figuera.

Sputnik V, ¿la única vacuna para Venezuela?

Por parte de Maduro la apuesta ha sido la Sputnik V, la vacuna proveniente de Rusia. El 13 de enero Venezuela se convirtió en el tercer país de Latinoamérica en registrarla, según el Fondo Ruso de Inversiones Directas, que además confirmó el suministro de 10 millones de dosis.
Venezuela forma parte de la fase 3 de su estudio “del cual no se tiene mayor información, pero se está haciendo, aunque se sabe que en Venezuela hay limitantes para llevarlo a cabo, y en algún momento nos van a llegar esas 10 millones de dosis”, afirma el infectólogo.

Señala que hay países “como Brasil que aceptaron que en su población se hicieran estudios, por ejemplo, con las de AstraZeneca y, adicionalmente, con Sinovac, y eso los convierte en una prioridad para tener vacunas bajo acuerdo. Hay que entender que las vacunas están actualmente en aprobaciones de emergencia porque ninguna ha terminado sus estudios de fase 3 y bajo los resultados preliminares que tienen es que se ha autorizado su uso”, agrega.

A pesar de que la Sputnik V es vista con recelo desde que apareció de manera sorpresiva en la lista de candidatas de la Organización Mundial de la Salud, Figuera indica que sus estudios preliminares están avanzados y muestra una eficacia de 91%. “Se está usando en Argentina, donde ha demostrado buena seguridad y los vacunólogos que están realizando el programa han dado reportes transparentes de todo lo que ha ocurrido y los resultados han sido buenos”, dice.

Esta vacuna requiere de la aplicación de dos dosis, es decir, las 10 millones de ellas serían para 5 millones de venezolanos y la población del país ronda los 30 millones de personas. Ante la pregunta de cómo se obtendría el resto, el experto en infectología responde: “Es posible que pudieran llegarnos vacunas de China”.

¿Cómo ha hecho un país vecino?

En el caso de Colombia, país con 50 millones de habitantes, su Ministerio de Salud se suscribió al mecanismo Covax para adquirir vacunas de dos dosis para 10 millones de colombianos, además hizo convenios con Pfizer y AstraZeneca por 5 millones de vacunas de doble dosis de estas farmacéuticas, y con Janssen, por 9 millones más de única dosis para cubrir inicialmente a la población priorizada. El presupuesto asignado hasta el 12 de enero por el Ministerio de Hacienda y Crédito Público fue de 1.537.883.767.930 pesos colombianos. Monto que equivale a 423.318.919 dólares.

Otras opciones

Ante la disputa y los problemas que enfrenta el país otras voces, como la de Mercedes Malavé, coordinadora nacional del partido Unión y Progreso, plantean otra alternativa. “Hemos insistido en la creación de un gabinete de emergencia económica, social, sanitaria y humanitaria, cuyos representantes reúnan dos características importantes; la primera es que deben tener el reconocimiento y la confianza tanto de los sectores productivos del país como de los organismos internacionales y multilaterales. Por lo tanto, deben ser personas independientes de reconocida trayectoria en las distintas áreas que se podrían cubrir. Y la segunda característica es que deben estar dispuestas a llevar una transición en estos aspectos que no sufra los vaivenes de la política, sino que dé la estabilidad que necesita el país. Este gobierno lo tiene que convocar Maduro. Hay que recordar que el problema político en Venezuela es muy profundo y la COVID-19 exige soluciones inmediatas”.

Mientras, el subdirector de la OPS, Jarbas Barbosa, explica que “esperan contar a principios de marzo con veinte millones de dosis de vacunas para la región”, pero Venezuela parece quedar fuera de este grupo y, en el peor de los casos, que entre Maduro y Guaidó no haya un acuerdo que permita acceder a comprar vacunas a las farmacéuticas, que tampoco se ingrese al Covax, ni se paguen los 11 millones de dólares que se debe al Fondo Rotatorio de la OPS. El panorama para el país podría ser el actual: las donaciones o la vía privada.

“Las vacunas pediátricas que han llegado a Venezuela en los últimos años han sido por donaciones, al igual que ha pasado con los antirretrovirales para las personas con VIH, el tratamiento para tuberculosis y también para malaria. Todos han sido por donaciones de distintos entes y entre ellos han estado involucrados donadores  internacionales como el Fondo Mundial, la OPS, incluso la Unicef (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia). Y los países vecinos o a nivel continental van a tener que buscar una manera de ayudar a Venezuela”, expresa Figuera.

Abigail Carrasquel
Periodista venezolana

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